miércoles, 8 de diciembre de 2010

El peso de la justicia y la verdad

Al Capone cayó frente a la policía no por matanzas, tráficos y estafas sino por defraudar a Hacienda, todo ello sin salir de los Estados Unidos. El australiano Assange va ante un tribunal de la Gran Bretaña no por las filtraciones (leaks) sobre los Estados Unidos sino por violación y acoso sexual en Suecia. Evidente: cuando la justicia va a por ti por lo malo que eres, ya encontrará razones para pillarte, aunque sean diferentes a las que le mueven originariamente a ir a por ti. El caso es pillarte. Y, eso sí, la cosa se ha globalizado. En todo caso, la justicia desvelará la verdad.
¿La verdad siempre gana, como dice el mismo Assange en un periódico australiano? No sé, no sé y su caso es el primer ejemplo que se me ocurre. Y tampoco se trata de la verdad ("¿qué es la verdad?", se preguntaba el escéptico Pilatos) sino de versiones que los actores dan del gran espectáculo del mundo. Que es bueno que se conozcan, no lo dudo. Pero tampoco hay que tomar lo que dice un embajador como la verdad. De hecho, tengo a mano el caso de un viceministro (de un país latinoamericano), citado en Wikileaks, que me ha dado su versión de primera mano y lo que dicen los medios que dicen los documentos no acaba de coincidir incluso en detalles relativamente importantes. Y de mi amigo me fío más que del embajador estadounidense en su país, por más que lo que dijese este sea interesante e indique una determinada actitud ante el país de sexta (el de "quinta" sería España, a decir del ex-ministro Moratinos). Pero esa actitud yo ya la conocía. No me revela nada.
La palabra griega (alezeia) para "verdad" connota "quitar velos" detrás de esa alfa privativa. Y eso, como dicen ex-espías al respecto, es siempre molesto para el desvelado cuyas vergüenzas conocíamos pero ahora vemos directamente. No es de extrañar que se enfade y quiera matar al mensajero. O por lo menos practicar el dulce sabor de la venganza. Personal, por supuesto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario