sábado, 25 de diciembre de 2010

Contaminación lingüística

Lo habitual, en la historia reciente de la humanidad, es que las lenguas se hayan contaminado mutuamente. Basta ver la cantidad de vocablos que hay en cada lengua y que se han originado en otras con las que han estado en contacto. Contra esta contaminación, poco pueden hacer los puristas, sean o no académicos. El habla se acaba imponiendo sobre la lengua.
En la actualidad (ya de años) el fenómeno consiste en la invasión del inglés. En Francia, en tiempos del ministro Lang, se hablaba del "combate lingüístico" a llevar a cabo contra dicha invasión y los medios depuraban su vocabulario para no cometer pecados de contaminación. En el otro extremo, y sigo pensando en los años 80, estaba Italia donde la presencia de palabras inglesas hasta en las primeras páginas de sus periódicos era muy frecuente. 
Precisamente ahora se ha llevado a cabo un estudio del vocabulario al que se refiere La Repubblica en el que se constata que ya son de uso habitual numerosos vocablos ingleses y ya no sólo en el siempre denostado lenguaje "periodístico" (que no sé por qué se tiene que echar las culpas a lo que no es más que reproducir lo que la gente dice). Es el caso del vocabulario empresarial y no sólo por lo que se vende sino también por cómo se expresan determinadas prácticas de gestión.
Cierto que, en el caso francés, ha habido una mayor resistencia a aceptar lo que en las Españas es normal: internet, e-mail, software y así sucesivamente. Pero se ha acabado imponiendo en muchos otros ámbitos como puede verse hasta en sus periódicos más "serios" (si es que tal calificativo tiene sentido).
Como anoche estuve escuchando un programa de Radio China (en castellano) con clases de "mandarín" (puton hua), me pregunto si dentro de 20 años, si la hegemonía de los Estados Unidos ya ha desaparecido y si la China es la estrella naciente, comenzará a producirse una contaminación de dicha lengua (hablada, porque si es la escrita...).
Pero que ahora el inglés es, en la peor de las hipótesis, una lengua imperial (como lo fue primero el quechua y después el español en los Andes ) o, en la mejor, una "lingua franca" de comunicación, es algo innegable. Como es innegable el papanatismo de algunos universitarios que creen que si tienen el seminario interno en dicha lengua, aunque todos los participantes sean españoles, la calidad de lo producido aumenta exponencialmente. Y no te digo si se cree que tiene más valor publicar en una hoja parroquial de un oscuro lugar estadounidense, pero, eso sí, en inglés, que publicar en una buena revista en la propia lengua, sea en el propio país o en otro.
Sin necesidad de tocarles el wiwichu, wiwichu a Merry Christmas and a Happy New Year. 

4 comentarios:

  1. UN día me explicaste que la lengua es un ser vivo, por eso desde Berceo hasta ahora ha habido algunos cambios.... Me gusta esa idea y me ayuda a relajar mi intolerancia... Bon Nadal.

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  2. nacen, crecen, se reproducen y mueren. En los últimos cincuenta años han muerto unas 200: http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?pg=00206

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  3. Buenooo,

    creo que hay que matizar un aspecto de la cuestión:

    cuando no había los medios de comunicación que hay ahora, los cambios del habla, creo, venían de abajo, del pueblo (en la edad media la "cultura" latinoeclesiástica estaba en los monasterios y la gente sólo oía latín en las misas). A finales del XIX, el analfabetismo rondaba todavía el 80% según tengo leído.
    Por tanto, los cambios los protagonizaba el habla popular y así parece que nacieron las lenguas romances, aunque ahora hay otras teorías sobre el asunto, que no las reconocen nacidas del latín, sino de un italiano anterior;

    pero con el advenimiento de los "media", especialmente la TV, única fuente de información para la inmensa mayoría de la población, los cambios en el habla los hacen los periodistas, presentadores, políticos, tertulianos, prensabasureros, locutores deportivos, ... y el pueblo, cuya mayoría no lee un libro en su vida, lo traga sin el menor espíritu crítico, dado que, aunque hoy la mayoría sabe leer y escribir, también parece que el conjunto de "analfabetos funcionales" sigue siendo alto.

    A mí me parecen chuscos, por ejemplo, los críticos de cine que siempre hablan de las películas americanas citando el título en inglés (¡qué cultos y modelnos!), pero nunca les he oído citar en japonés, ruso hindú, etc ... el título de una peli.

    De acuerdo con lo de los académicos que cita Vd. y añado lo de los colegios bilingües que llega al esperpento: asistí el otro día a la fiesta fin de curso del cole de mis nietos y tuve que tragarme un teatrito sobre el portal de Belén en inglés y español, que duplicó la duración y aburrió a la inmensa mayoría de padres, madres y abuelecía. Eso sí: era un inglés perfectamente "andaluzado" por críos de unos 8 años, que tampoco habría entendido un inglés, claro.

    Manolo de Güerva

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  4. Sí, Manolo, estoy de acuerdo con que la imprenta primero y los medios audiovisuales después han cambiado la definición del problema. Como seguro que lo está cambiando internet.
    Y sobre el papanatismo con el inglés, qué te voy a decir... Casi todas mis citas vienen en tal lengua aunque, por suerte, hablo (aunque mal) varias otras lenguas. Pero, ventajas de la edad, no me preocupa publicar en inglés y mi próximo libro sale este enero en Quito.

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