miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ahora el enemigo es el terrorismo

En los viejos tiempos, cualquier "subversivo" era calificado inmediatamente de comunista (o de judeomasónico en boca del franquismo). Eso evitaba cualquier análisis de la realidad. La etiqueta es lo que contaba y lo que permitía facilonas interpretaciones. Ahora le toca al "terrorismo". Reproduzco el ramillete de citas que hace el Tom Dispatch sobre Wikileaks:
  •  Senate Republican Leader  Mitch McConnell ("I think the man is a high-tech terrorist");
  • former speaker of the House and possible 2012 presidential candidate  Newt Gingrich (“information terrorism… [Assange] should be treated as an enemy combatant”);
  • Republican Congressman Peter King, the next head of the House Homeland Security Committee (“…asked the Obama administration today to ‘determine whether WikiLeaks could be designated a foreign terrorist organization’”); 
  • former Republican Senator and possible 2012 presidential candidate  Rick Santorum (“We haven't gone after this guy, we haven't tried to prosecute him, we haven't gotten our allies to go out and lock this guy up and bring him up on terrorism charges, because what he's doing is terrorism, in my opinion.”);
  • Fox News host, Iran-Contra figure, and bestselling author  Oliver North (“This is an act of terrorism. It’s information terrorism instead of a bomb going off in Times Square, but it’s still terrorism.”) 
  • senators Joe Lieberman and  Diane Feinstein calling for Assange to be prosecuted under the Espionage Act of 1917   
  • Sarah Palin calling for him to simply be taken out as a terrorist, pure and simple (“Why was he not pursued with the same urgency we pursue al Qaeda and Taliban leaders?”)
La desventaja de llamarle "terrorista", a diferencia del viejo cliché de "comunista" que es lo que habría sido de no haberse hundido la URSS, es que, como dice el mismo Engelhardt, ninguno de ellos explica a quién ha aterrorizado. Porque parece que ni siquiera aterrorizó a las chicas con las que se acostó.
Lo que sí está claro es que la élite estadounidense necesita un enemigo (real o ficticio) para justificar su posición dentro de su sociedad y para legitimar unos gastos militares que suponen la mitad de todos los gastos militares del mundo. Es preferible legitimarlos con un enemigo como este (eterno, invisible, inasible) que decir que es para mantener la plutocracia estadounidense.

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