sábado, 27 de noviembre de 2010

No es la política, estúpido

Ninguno de los partidos tiene la solución para los problemas que plantea la crisis. No hablo de España, que también, sino que otros hablan de los Estados Unidos. Después de haber pasado tiempos gloriosos predicando el "Estado mínimo" y que "el Estado no es la solución: es el problema", casi todos los que tal cosa decían se han lanzado en brazos del Estado esperando de su respectivo gobierno la solución de sus males... para encontrarse que el Estado ni era la solución ni era el problema. El problema venía de otro sitio y la clase política estaba inerme para responder al reto de la crisis. El problema venía de los que ganaban cuando en una fase diferente del ciclo económico sacaban todas sus ventajas del "Estado mínimo" y ahora, en una fase bien diferente, sacan igualmente ventajas de la ubre estatal a la que ordeñan de manera sistemática e inmisericorde. ¿Complicado? Pues sí. Y mucho más si se tiene en cuenta que los intentos de solución "nacional" no sirven de la misma manera e intensidad para los países centrales, para los emergentes, para los de "renta baja" y para los de "renta muy baja". Sin embargo, los que ganaban y ganan están por encima de los gobiernos: son los verdaderamente internacionalistas (la clase obrera es nacionalista: los proletarios son los que más patria tienen). Por eso no hay solución a escala gubernamental, sea quien sea el que gobierne. ¿No hay, entonces, solución? Podría producirse por efectos perversos de la codicia de esos internacionalistas (la cosmocracia, que la llaman otros). Por pura casualidad, como las veces anteriores, aunque siempre habrá quien se ponga la medalla de haber dado con la respuesta. Pero también podría darse que esta vez no hay solución ni siquiera por encima de los gobiernos. Tal vez sólo quedaría, como ya decía algún autor ya fallecido, organizarse a escala local para defenderse de los embates tan negativos del lío mundial. Y los que no sepamos o podamos organizarnos, pues tendremos que aguantarnos.

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