domingo, 21 de noviembre de 2010

Camisinha

Me encanta la palabra portuguesa para referirse al preservativo. Hoy la "camisinha" es noticia hasta en las emisoras de radio al anunciar un inminente libro del actual Papa en el que se reconoce que el uso del preservativo es aceptable en "determinadas ocasiones" y, si lo que dicen es cierto, esas "ocasiones" podrían ser las del sexo en contexto de prostitución (supongo que femenina, pero también la hay masculina). Curioso que se acepte el preservativo al cometer un pecado mortal contra el sexto mandamiento, pero no es eso lo que me preocupa. Lo que me preocupa es la alharaca montada al respecto cuando es más que sabido que son muy pocas personas en el mundo (y muy pocos católicos) las que han hecho caso a la prohibición pontificia de la "camisinha". Antes, recuérdese su discurso en África, ni siquiera se podía usar para prevenir el VIH. Ahora, hasta en el sexo pecaminoso aunque, eso sí, si hay VIH de por medio.
Por lo que sé por investigaciones que he visto sobre los transexuales dedicados a la prostitución, uno de sus problemas es que los clientes no quieren usar el condón y no creo que sea porque piensan en Benedicto XVI ni que ahora vayan a cambiar de opinión.

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