domingo, 31 de octubre de 2010

Lo llamaban globalización

  1. Globalización: Existe una única economía en el mundo, una economía mundial, y lo único que se puede hacer es adaptarse a ella. Es una bonita ideología.
  2. Contra la globalización: La mayor parte del comercio es local y lo que no es local, es decir, lo que es mundial (global) está compuesto entre un tercio y la mitad por comercio intra-empresa.
  3. Como si la globalización no existiese: El otro extremo está ocupado por los que ven la economía como algo únicamente local, con causas locales y posibilidades únicamente locales para afrontarlas.

La realidad parece que es una mezcla de 2 y 3. Tengo que pensarlo al ver que Severstal (empresa rusa) va a comprar participación en Berkeley (empresa australiana) para tener mano en la explotación de uranio en Salamanca, España (Berkeley también explora dos minas de uranio en la provincia de Cáceres y otra en la de Barcelona), pensando que el interés por la energía nuclear va a tener que volver en cuanto se sea consciente del pico del petróleo. 
Igual España termina como cualquier otro país extractivista, una vez abandonados los últimos coletazos de la corrupción inmobiliaria (que es de lo que ahora se discute y se denuncia) y con serias dificultades para mantener el modelo turístico de "sol y playa" (el primero, gratuito; la segunda, barata). Tengo una lista de economistas latinoamericanos que pueden explicar en España qué pasa con una crisis de la deuda, con la corrupción y con modelos comodones como el extractivista con sus malos resultados. En los tres elementos hay un componente internacional innegable por obvio. Globalización será: debes a alguien que normalmente está fuera, te corrompes con alguien que puede estar fuera -es la corrupción más importante, la local es más vistosa- y extraes para exportar, muchas veces sin tener plantas de refino y sin controlar los stocks de lo que extraes, con lo que tampoco controlas los precios.

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