viernes, 8 de octubre de 2010

Atrapados en la crisis

Si el problema es el desempleo, Paul Krugman levanta acta de que no hay una receta sino varias teorías que compiten entre sí y que pretenden tener la solución. Simplificando: demanda agregada (estímulo, entonces) o desconexión entre la demanda de trabajo y las capacidades de la posible oferta (reforma, entonces, y no inmediata sino con efectos a medio plazo). Con toda mi distancia hacia la clase política mundial, no niego que me produce una cierta ternura verles bregar con este toro sin saber por dónde tirar. Aunque más ternura me producen los damnificados directos sin los sueldos y jubilaciones de los políticos.
Porque si sólo fuese cuestión de desempleo, tendríamos a unos por una política y a otros por otra y su resolución, en países con elecciones libres, en términos de votaciones y que la gente decida cuál de ellas es la que quieren. Desgraciadamente, la política tampoco es eso y la gente no decidirá entre políticas sino contra el que dan por causante de la debacle: Obama y Zapatero sin ir más lejos. La racionalidad, si alguna vez lo estuvo, ya no está en la política.
El caso de este último es particularmente enternecedor porque no sólo tiene que enfrentarse al dilema que plantea Krugman (y en el que Obama hace lo que puede), sino que tiene a afrontar la crisis de la deuda, cosa que Obama no. El Financial Times de hoy es claro:
Doubts persist over the health of the eurozone amid fears that, should its fourth-largest economy seek financial assistance, it would spark a sell-off in other bond markets
Se refiere a España, claro ( "Higher yields demanded from Madrid", reza el titular). Y ahí entiendo que, economistas y políticos, anden perdidos como ya lo estaban con el problema más "sencillo" que es el desempleo. Si yo entiendo bien, el asunto no tiene nada de local aunque las elecciones sean locales (es otra de las paradojas del momento) y lo más que se puede hacer es defenderse de los embates del temporal y... caer bajo el peso de los intereses externos, que no son de países sino de clase social internacional (la "cosmocracia" que la llaman algunos). No me extrañan los palos de ciego. Serían los mismos, desde esta perspectiva, que los que darían otros partidos en el gobierno. Porque la cuestión es "que no sabemos lo que pasa, y eso es lo que pasa" porque tampoco tenemos recetas mágicas para la que está cayendo. Mientras, registradores de la propiedad reconocen que están a niveles de actividad como la de hace 25 años, un buen indicador del bajo nivel de la salud general.
Los síntomas se conocen (desempleo incluido), hay variedad de diagnósticos (seguro que alguno es certero, pero no hay modo de saber cuál) y, en consecuencia, hay una notable confusión en las terapias. Que es de lo que levanto acta.

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