viernes, 22 de octubre de 2010

Abrumados por el crimen

En buena lógica, la criminalidad ha tenido que aumentar en 2009 como efecto de la crisis. En particular, tienen que haber aumentado los robos y hurtos ya que, en buena teoría, esa criminalidad no es otra cosa que buscar otros medios (en este caso ilegales) para conseguir los mismos fines (la subsistencia) que antes se conseguían por medios legales (el empleo). Fuentes muy autorizadas del Consejo del Poder Judicial corroboraban lo que la lógica y la teoría anunciaban, aunque en su caso, podía haber una motivación adicional para encontrar tal posible incremento: el del colapso de los juzgados producido por ese incremento y, en consecuencia, lo razonable de la huelga de jueces pidiendo más medios para afrontar la que se les venía encima aunque no fuese más que en términos de trabajo.
Pues no. La Fiscalía General del Estado, en su informe anual, reconocía que los hurtos y robos no sólo no habían aumentado de manera exponencial sino que incluso habían disminuido en 2009. Claro que aquí también puede haber una motivación subrepticia para "maquillar" los datos: el de afirmar que "España va bien". Pero el dato no puede ser más oficial.
Como estos enlaces me los proporciona un colega y, a pesar de ello, amigo después de una amigable charla en una comida después de una tesis doctoral y los hemos comentado en la comida con otros miembros del tribunal, no me resisto a añadir el comentario de otro de ellos (igualmente colega -por definición- y amigo): "De momento", dice.
Tenemos, pues, tres motivos para dudar: el que unos pueden exagerar, el que otros pueden disimular y el que, aunque ambos tengan razón, la cuestión no sea tan automática y la crisis se tome su tiempo para incidir de forma significativa en la criminalidad. Por suerte, el tiempo pasa y puede verse si el tercer hombre es el que tiene razón. Si no la tiene, el primero se equivocó.

6 comentarios:

  1. Se me ocurre una explicación alternativa. En épocas de crecimiento acelerado aumenta la codicia. Al ver que la distancia con tus iguales se incrementa rápidamente hay más motivación para el robo. Observar que adquieren bienes que no necesitan y codicias proporciona legitimidad para robarlos. En tiempo de crisis, por tanto, desaparecían los incentivos para el robo. Los de tu grupo de referencia no mejoran y, en todo caso, empeoran. Las pautas de consumo se trasladan hacia los bienes necesarios.
    No creo que tenga razón, pues hay muchas afirmaciones que habría que demostrar, pero creo que añade una perspectiva diferente a comprobar. Lo que señalo es que los fines del robo, hoy en día, en sitios como España, podrían ser distintos a la subsistencia.

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  2. Es posible. No lo sé, aunque es más que verosímil. Pero lo que me fascinó del asunto fue la distancia entre predicción "de sentido común" y constatación empírica (por más que esos datos siempre sean problemáticos en su recogida y elaboración)

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  3. Se me ocurre otra posibilidad. La señalo, aunque igualmente tampoco tengo ninguna certeza sobre ella, pero me gusta el ejercicio de pensar en explicaciones de "sentido de común" aunque no se nos ocurran habitualmente. Podría ser que el robo hoy en día esté condicionado por la venta de la mercancía robada. En un contexto de crisis como el actual puede que la mercancía robada tenga tantos problemas para venderse como el resto de bienes de consumo, por lo que si venden menos artículos robados, se roba menos, es decir, el robo trabaja con lógicas de "just in time" (sin acumular stocks). Obviamente cuando lo que se roba es papel moneda no habría problema en tener que encontrar un comprador. Para este tipo de robo, la explicación de la reducción habría que buscarla en la falta de liquidez que acompaña a la crisis (es decir, que la gente lleva menos dinero encima y mueve cantidades menores de papel moneda).

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  4. Tan verosímil como la anterior, aunque prefiero la anterior. Los datos pueden ser verdaderos o falsos. Las interpretaciones sólo pueden ser más o menos verosímiles. Y esta me parece menos verosímil porque abarca menos datos.

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  5. Además hay un dato contrario. El creciente precio del oro sería un estímulo para el robo de oro, pues es fácil de comprar y vender y su precio es más interesante ahora que antes de la crisis.

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  6. Efectivamente, pero no todo lo que se roba (ni todo lo que reluce) es oro.

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