viernes, 10 de septiembre de 2010

Eso es hegemonía

El superávit comercial de la China ha "caído" inesperadamente (en economía, estos días, casi todo sucede de manera "inesperada" o "sorpresiva"). El último dato dice que "sólo" ha sido, en agosto, de algo más de 20.000 millones de dólares, cuando en julio fue de 28.000 millones. Pobrecillos. Habrá que hacer  una colecta para ayudarles, saliendo, como en mi infancia, a las calles con una hucha "para los chinitos".
Sin embargo, no es eso lo que quiero subrayar sino los intentos, por parte del establishment estadounidense (que incluye a sus sindicatos) de hacer cambiar al gobierno de la China lo que consideran lesivo para sus propios intereses. En otras palabras, que consideran que los "intereses nacionales" (que no suelen ser "nacionales" sino de grupo, como el "honor nacional" es la hoja de parra que cubre las vergüenzas de los que salen ganando) tienen prioridad sobre los "intereses nacionales" de las élites chinas (no de toda la China, que es mucho decir). O, si se prefiere, que entre los intereses de las élites estadounidenses y los de las élites chinas, lo que tiene prioridad son los intereses de las élites estadounidenses que pueden presionar a quien se ponga por delante para que olviden sus propios "intereses nacionales" y se sometan a lo "intereses nacionales" de quien manda.
¿Se imaginan a las élites latinoamericanas exigiendo o presionando a los Estados Unidos para que cambien su política de "patio trasero"? Hablar, pueden. Gritar incluso. Pero no pueden hacer lo que los de los Estados Unidos hacen con respecto al resto del mundo. Y todo esto con independencia de quién sea el ocupante del despacho oval, que es relativamente anecdótico. O, como se ha visto, de quién habite en la Moncloa madrileña.
¿Se imaginan a las élites mundiales exigiendo o presionando a los Estados Unidos para que cumpla con la legalidad internacional a la hora de invadir países o, por lo menos, para que cumpla los acuerdos internacionales sobre el medioambiente? Y, no digamos, para que se sienten de tú-a-tú a discutir los problemas, como, por ejemplo, el de su apoyo al gobierno de Israel, que no tiene prisa, frente a las urgencias de Hamás (lo de Abu Mazem, ahora llamado Abbas, es otra historia... de apoyo estadounidense)
Pues eso es lo que llaman "hegemonía": la capacidad de satisfacer los intereses de las propias élites (utilizando, generalmente, al nada obsoleto Estado) por encima de los intereses de los demás (incluso de los intereses de las propias periferias) e incluso por encima de los intereses de la especie humana (vista su sistemática agresión al ambiente).  Lo llaman "intereses nacionales" y lo pueden ser en la medida en que alguna migaja cae de la mesa de dichas élites que hace que "los de abajo" prefieran ser cola de león a... cola de ratón. Pero como bien se sabe viendo el número de pobres reconocido por el gobierno USA, de los "homeless", de los subnutridos, todo ello con datos oficiales, uno no puede menos que recordar lo que fue la "literatura picaresca" en la España imperial o los relatos de Dickens en los tiempos de su correspondiente imperio (porque los imperios pasan): "los de abajo" no suelen estar incluidos en los "intereses nacionales" aunque esta vez sean sus supuestos representantes (las élites sindicales) los que levanten la voz.. que ya antes han levantado congresistas, senadores, lobbies y empresarios.
Que esa hegemonía ya no es lo que era, parece claro. Cierto que, como las anteriores, ha usado de la fuerza militar para mantenerse... y ese es su talón de Aquiles. Pero el grado de obediencia que ahora recibe ya no es lo que era. Ya no consiguen tan fácilmente lo que antes conseguían con total soltura y desparpajo.
Lo dicho: las hegemonías pasan. Pero también hay "retorno del jedi". Y en esas estamos: en el intento de recuperar el margen de satisfacción de los intereses de las propias élites, sin tener que recurrir a un exceso imperial de violencia. La sra. Clinton, cuando sea presidente, seguirá estando en ello.

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