domingo, 26 de septiembre de 2010

El crimen que viene y ya está aquí

Leo la traducción y comentarios de una entrevista que le hacen a un importante jefe pandillero en el Brasil. Me pregunto si no será ese el futuro para el resto de la sociedad mundial, una inmensa distopía.
En primer lugar, la descripción de lo que Marx llamaba el "lumpen proletariat", el hampa, la "underclass" que la llaman los sociólogos estadounidenses no-marxistas pero refiriéndose a lo mismo (sea cual sea la ideología de quien lo dice, el hecho es que existe):
“No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, internet y armas modernas”.
No extrañe, entonces, que ese sector movilice más recursos que muchos sectores económicos pretendidamente legales y que produzca más muertes que el denostado terrorismo internacional.
Pero, ¿qué está en frente?
“Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes se mueren de miedo. Ustedes nos transformaron en super stars del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las favelas, por miedo o por amor. Ustedes son odiados."
No es de extrañar que los super-ricos confíen cada vez más en la seguridad privada y teman cada vez más que esa seguridad también esté infiltrada por estos "super stars" (casos ha habido en España y todavía recuerdo conversaciones de sobremesa en Colombia sobre el riesgo que suponían los guardaespaldas para los que los contrataban).
¿Qué hacer, entonces?
 "Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mis intereses. ¡Agarren a "los barones, narcotraficantes del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios y ex presidentes metidos en el tráfico de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién puede meterles mano? ¿El Ejército? Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Para acabar con nosotros necesitan estallar una bomba atómica en las favelas. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radio-activa?"
Sí: el problema no son sólo estos pandilleros que, obviamente, forman parte del problema. Pero tal vez la parte más importante del mismo es el Estado mínimo (menos Estado, más mercado), ineficiente y corrupto y son "los de arriba" que participan en el negocio y, probablemente, se llevan la mejor parte. 
Claro que eso no es una descripción de lo que está pasando en el conjunto del mundo, pero sí podría serlo en un futuro no tan de ciencia ficción. Si ya existe, es que es posible. Y tiene todas las de seguir creciendo.
Y por una razón adicional: ya está internacionalizado, con el agravante de que un país, los Estados Unidos, gran consumidor de drogas, se erige en guardián del comercio de las mismas (buen reportaje aquí sobre los Estados Unidos como "narcopotencia" en producción, consumo y lavado del dinero que proviene del tráfico). Ya sé que no es lo mismo, pero me he tenido que acordar de la "guerra del opio" que desplegó Inglaterra contra la China.
(Añadido por la noche: se non è vero, è ben trovato. Parece que la entrevista es apócrifa; se trató de un artículo del periodista escrito como si fuese una entrevista. Lectores habituales de O Globo dicen no haberla visto y, de hecho, una búsqueda por internet da muchos comentarios como el mío o el que cito, pero no hay modo de encontrar la fuente exacta. Así es la vida y, por lo que veo, la supuesta entrevista lleva circulando años, lo cual no quita para mantener mi argumento: las frases del pandillero eran la excusa, no la prueba).

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