viernes, 3 de septiembre de 2010

Caza de brujas

Paul Krugman se pregunta en su columna qué pasará si, como parece, los republicanos ganan en estas elecciones parciales y consiguen mayoría en el Congreso. Gallup daba esta encuesta que, ojo, no está traducida a escaños y menos en un sistema mayoritario como el estadounidense.

Él habla de caza de brujas como la de los 90. Sólo que ahora la polarización política es mayor y los republicanos, en especial su rama extremista, el Tea Party, andan más alborotados, con muchos electores que dicen que van a votar "contra". Ya me he referido en otras ocasiones al Tea Party, a Glenn Beck y a Sarah Palin, posible candidata a la presidencia en 2012 frente a... Hillary Clinton (es mi apuesta).
La lógica de esta caza de brujas de ahora sería previsible: los republicanos (y los sectores mediáticos que los azuzan y representan) parten de una visión catastrofista de la mayoría demócrata en el Congreso y, en particular, del "socialismo" de Obama llegando a extremos proyectar sobre él la islamofobia reinante y llamarle "musulmán". Un desastre de presidencia y de mayoría que la nueva y deseable situación arreglará. Pero para arreglarlo van a hacer falta muchos esfuerzos, barrer mucha basura, quitar de en medio a mucha escoria y poner las cosas en su sitio, en particular el "honor nacional" y la religión. "Histeria", lo ha llamado Krugman. "Fascismo", lo ha llamado Walden Bello. El hecho es que han conseguido entusiasmar a más gente para que vote, algo así como en España, donde votantes del PSOE se abstendrán (o se irán a versiones más "progres") mientras el PP mantiene sus votos cosechando alguno más. El caso estadounidense, siempre según la cita de Gallup es este:


Además de lo dicho sobre el entusiasmo electoral del votante del PP hay algunos paralelismos que se podrían decir en España a propósito del triunfo del PP en las elecciones inmediatas (si no consigue  el gobierno sacar adelante los presupuestos), elecciones que, además, desean ardientemente en el PP porque saben que ahora la ola va a su favor (para 2012, los colegas que se dedican a eso dicen que ya no lo tendrían tan fácil como ahora, razón por la que los "populares"  piden elecciones anticipadas jugando sobre seguro; además, los casos de corrupción pendientes todavía no se habrán fallado). La versión que transmiten los medios afines es igualmente catastrofista concentrando en el presidente Zapatero todos los males (es, evidentemente, una estrategia de márketing más: individuar al causante de todos los males para que su partido caiga con él). El PP, una vez en el gobierno central (porque ya está en muchos gobiernos autonómicos y, por supuesto, municipales), arreglará la situación, pero para arreglarla van a hacer falta muchos esfuerzos, barrer mucha basura etc. excepto en lo de la religión que, si bien la Conferencia Episcopal había hecho causa común con el PP, no parece que vaya a ser un argumento central en su campaña como lo está siendo en el Tea Party. Glenn Beck sí que me recuerda a alguno de los radiopredicadores españoles.
Habrá que ver cómo plantean las campañas los socialistas franceses y la alternativa a Sarkozy dentro de su mismo grupo (Strauss-Kahn). O en las italianas, después de la ruptura de Berlusconi con Fini y compañía. Pero es una tendencia que encuentro en varios países, aunque, por suerte para el Planeta, no en todos. A los que les toque, les tocó. Algo habrán tenido que ver y eso que no creo que cada país tiene el gobierno que se merece. Por lo general, es lo contrario.
No me considero brujo (y, menos, bruja), pero puede ser una experiencia interesante sentirse cazado en particular con los que rápidamente habrán cambiado de chaqueta y correrán presurosos en socorro del vencedor. 

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