domingo, 19 de septiembre de 2010

Cambio climático y política

Por lo general, si hay dinero (y mucho) en juego, lo más probable es que aparezcan grupos económicos que quieren mover las decisiones políticas en la dirección que a ellos les conviene. Si la línea de lo edificable pasa junto a mi terreno y me deja sin poder construir (hablo de cuando había burbuja inmobiliaria), lo más probable es que mueva roma con santiago para que el alcalde o el concejal de turno corran ligeramente esa línea para que acabe dejando mi suelo como edificable. Lo puedo hacer con pagos directos, con amenazas o con cualquier variante del palo y la zanahoria.
La cuestión del calentamiento global y del posible cambio climático es, aparentemente, una cuestión científica. Pero tiene efectos económicos, así que habrá quien busque mover la línea de lo científico en una dirección o en otra a tenor de sus intereses. Como, para hacer tal cosa, hay que tener medios de comunicación que convenzan de la propia "ciencia", es probable que aparezcan forofos de una posición o de su contraria, sin tener cualificación para decantarse de esa forma. La mayor distinción entre los científicos y estos forofos es que aquellos van a estar dudando continuamente y estarán abiertos a datos que contradigan sus hipótesis si son buenos científicos. Los buenos forofos, convenientemente enfervorizados por sus guías mediáticos y tele/radiopredicadores, adoptarán esa fe con los mismos criterios que se adoptan las religiones. Si eres del Tea Party o de sus variantes internacionales (las hay también españolas) ya sabes que lo del cambio climático es una falsificación. A lo más que llegarán los menos fanáticos es a la "fides quaerens intellectum", fe que busca darse el pegote de un mínimo de racionalidad. De un lado y de otro, no se vaya a creer.
El paso siguiente es que se refleje en la política y acabo de encontrar una página web que da, para los Estados Unidos, la lista de las instituciones que están a favor o en contra del susodicho cambio y qué candidatos actuales a congresista o senador están por la cuestión. En un sistema tan relativamente transparente (envidiablemente transparente para un español) es fácil saber quién y quiénes han contribuido a su campaña. La guerra no ha terminado. 

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