jueves, 12 de agosto de 2010

Supervirus: me lo creo

Esta vez sí que me lo creo, no como con la peste porcina. La razón es que todavía no veo intereses detrás del aviso de que hay un supervirus (o superbacteria, no sé) resistente a los antibióticos, es decir, que no hay intereses farmacéuticos dispuestos a asustarnos con tal de hacer caja. Siempre queda la duda, claro, pero no me extraña que, en esta guerra entre virus y humanos, ellos sean más inteligentes y adaptativos que la burrera de los humanos, siempre dispuestos a crear mejores condiciones para que sus enemigos proliferen y muten en formas más resistentes. En el proceso de derrota, algo tienen que ver los vendedores de antibióticos, pero no vamos ahora a echarles toda la culpa.

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