viernes, 6 de agosto de 2010

Sentimientos nacionales

Hoy es el único día del año en que me dejo llevar por sentimientos nacionales ("Bolivianos, el hado propicio coronó nuestros votos y anhelos: es ya libre, es ya libre este suelo, ya cesó su servil condición", "De la Patria el alto nombre en glorioso esplendor conservemos y en su aras de nuevo juremos morir antes que esclavos vivir"). No puedo evitar recordar a mis alumnos en Toracarí, bilingües quechua-aymara, pero clases en castellano, que con la particular dificultad que tienen para distinguir la i y la e terminaban el himno nacional con lo que "antes que esclavos 'beber'". Esta mi Fiesta Patria queda casi a mitad de camino de mis otros dos países: el Perú (28 de julio: "somos libres, seamos por siempre") y el Ecuador (10 de agosto: "salve, salve, mil veces, oh Patria, gloria a ti, gloria a ti"). Obviamente, esa cercanía tiene que ver con la cercanía que tuvieron sus independencias con respeto a Madrid, aunque en Bolivia se encona el asunto por las fechas (¿por qué la historia no va a empezar el 22 de enero?), los símbolos (¿por qué no usar la igualmente constitucional wiphala en los actos públicos junto a la bandera roja, amarilla y verde?) y la etiqueta (¿por qué celebrarlo, según la constitución, de manera rotativa en los distintos departamentos y dejar de hacerlo en Sucre, donde empezó lo del 6 de agosto?). 
Viene a cuento que me plantee qué pasa con esos sentimientos en el país cuyo pasaporte llevo. El último Barómetro (julio 2010) del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) da este resultado:


Parece que los conservadores españoles optan por "tanto monta, monta tanto" en su mayoría, aunque hay un 17 por ciento de españolistas (que es un tipo de nacionalismo como cualquier otro) y un 6 por ciento nacionalistas de los llamados "periféricos", que sólo se sienten gallegos, vascos, catalanes o lo que corresponda. Se pueden sumar las respuestas y tendríamos en el "centro" a ese 52 por ciento que se sienten ambas cosas, españoles y lo que corresponda en cada caso. A un lado, los que se sienten más españoles que otra cosa (26 por ciento) y, al otro, los que se sienten más la otra cosa que españoles (16 por ciento). He intentado ver cómo aparecen estas respuestas en las distintas comunidades autónomas, pero no está el dato y es una lástima, porque me gustaría saber qué se sienten los habitantes de Cataluña, País Vasco o Galicia. 
Como sí que da las respuestas por tamaño de municipio de encuestado, y a ojo de buen cubero, parece que los españolistas están más en ciudades grandes y, a medida que va disminuyendo el tamaño del municipio van aumentando los porcentajes de los que dicen que se sienten más otra cosa que españoles. Interesante si se recuerda lo que decía Marx sobre algunos nacionalismos: que son una proyección del propio campo de cultivo (y, en algún caso, fruto de migraciones relativamente recientes del campo a la ciudad).
Si es por sentimientos (no por pasaporte) yo no sabría qué haber contestado. Para no liar al pobre encuestador, que no tiene la culpa, le habría dicho N.C. como ese 4 por ciento al que no puedo negar mis simpatías: no contestan y, en mi caso, por no saber qué contestar. Como pueblerino que soy, me extraña que sea más frecuente en los grandes municipios aunque la tendencia no queda clara, pero nunca he pretendido ser modelo de nada y menos de esto. (De todas maneras, como el margen de error es de dos puntos, no se pueden sacar grandes conclusiones para diferencias de porcentajes que sean inferiores a 2, y no te digo cuando lo que se discute son décimas y centésimas, como se hace con la popularidad de los políticos).
En todo caso, "Viva mi Patria Bolivia, una gran nación". Pero, como todas las naciones, compuesta por clases sociales, grupos de interés, sexos, lenguas, territorios... Y ahí empieza el problema que el nacionalismo procura difuminar y hacernos a "todos uno en Cristo Jesús", como pretendía creo que Pablo de Tarso, sin que haya judíos y gentiles, hombres y mujeres, ricos y pobres.

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