sábado, 28 de agosto de 2010

Cuentos indecentes Cuentos inocentes

No son ni lo uno ni lo otro. Me refiero al libro que Carlos García-Tornel acaba de publicar en la editorial boliviana Gente Común. No son indecentes aunque algunos de ellos tengan un fuerte contenido sexual. Y no son inocentes aunque algunos de ellos no lo tengan y, en cambio, (también) tengan un fuerte contenido político. Me fascinan porque son un excelente ejercicio de empatía.
Veamos: la simpatía se produce cuando uno comparte lo que el otro u otra siente (sim: con; patía: padecimiento). La empatía, en cambio, se produce cuando uno es capaz de ver el mundo con los ojos de la otra persona sin por ello compartirlo. Por ejemplo, yo pude tener empatía hacia ETA: podía ver las cosas como, a mi parecer, las veían ellos sin por ello compartir sus objetivos declarados (que me eran totalmente indiferentes, es decir, me tiene sin cuidado que Euskadi sea independiente de Madrid o no) ni, mucho menos, los medios utilizados para perseguir dichos fines (rechazando absolutamente el uso de la violencia terrorista en todos los casos).
Pues bien, García-Tornel (no en vano es psicólogo) es capaz de mostrarnos el mundo desde el punto de vista de un militar ultra-derechista, desde el de un homosexual enamorado de un joven violinista, desde el de una mujer embarcada en un complicado trío amoroso (Triángulo escaleno) o desde los ojos de un niño que consigue algo de dinero sometiéndose a los caprichos pedófilos de un prohombre. Desconozco, más allá de lo obvio, la vida sexual de García-Tornel. Pero es evidente que no puede ser todas esas cosas. Como sí conozco su visión política, puedo decir que es uno de los mejores ejercicios de gimnasia mental que se pueden imaginar en un mundo en el que prima el absolutismo y el fundamentalismo: ver el mundo, sucesivamente, desde la perspectiva de gentes tan diferentes. La narración es creíble y el salto de un corto cuento a otro siempre es fuente de sorpresa y de ejercicio de la mente para pasar a otra visión del mundo.
Aconsejable. Muy aconsejable como literatura (aunque de eso no sé mucho) y, para mí, muy aconsejable como higiene mental. No son, pues, inocentes. Y si se consideran indecentes, probablemente no esté en la cosa en sí sino en el contexto en que se producen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario