sábado, 31 de julio de 2010

De taurus a aries

Aunque prefiero el I-Ching, me divierte leer los horóscopos que vienen en revistas y periódicos (no en todos, como tampoco en todos hay anuncios de prostíbulos). El de los horóscopos es un tipo de lenguaje bien particular cuya ambigüedad disfruto. Y, sobre todo, me gusta leer varios horóscopos al día, para ver las contradicciones entre ellos con respecto a lo que me va a pasar, diversión que aumenta si los leo al fin del día y veo sus aciertos y fallos. Deformación profesional.
Algo había leído al respecto, pero ahora lo encuentro detallado en el Times of India: todos los horóscopos están equivocados ya que adjudican erróneamente el signo a los nacidos en determinadas fechas cuando tendrían que haber adjudicado otro. En mi caso, dejo de ser taurus y paso a aries, así que dejo de tener las características propias de los tauro y paso a tener la de los aries. Al final del artículo que cito vienen las nuevas fechas para los signos de siempre (y alguno más). Aconsejo ponerse al día, porque parece que los babilonios primero y los griegos después cometieron varios errores astronómicos que ahora, por fin, se van a solucionar con este cambio de fechas. Si usted iba vanagloriándose, como alguno de mis amigos, de lo equilibrados que son los libra como usted, siento decirle que ya no es libra, así que igual es que nunca ha sido tan equilibrado. 
Que por qué prefiero el I-Ching: pues porque es todavía más ambiguo que cualquiera de los horóscopos que pueden leerse (incluyo los horóscopos no-occidentales, como el chino, que atribuye signo a todos los nacidos el mismo año y que también tiene doce signos: ahí soy cabra y no voy a hacer ninguna broma al respecto). Es más un medio de autoanálisis. Como un test proyectivo ya que lo interesante no es lo que dice ("es propicio atravesar las grandes aguas", que vaya usted a saber qué significa) sino el significado que uno le atribuye (voy a tener que ir a Cochabamba lo antes posible y, si estuviese en La Paz, a Puno). Vea, por ejemplo, lo que, según el I-Ching, me espera para este mes de agosto, indefinido:
EL DICTAMEN
La Modestia va creando el éxito.
El noble lleva a buen término.
LA IMAGEN
En medio de la tierra hay una montaña:
la imagen de La Modestia.
Así disminuye el noble lo que está de más
y aumenta lo que está de menos.
Sopesa las cosas y las iguala.

Ahí queda eso. De momento, supongo que el noble al que se refiere es el alcalde del pueblo en el que vivo, pero no estoy muy seguro. Al fin y al cabo, tiene que rebajar la altura de la calzada y subir el tiro del alcantarillado, una vez sopesado el presupuesto y con el fin de igualar la calle para que no me entre agua en la montaña que es mi casa y se encuentra en medio de la tierra. Lo que no acabo de entender es qué pinta la Modestia en todo esto.

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