jueves, 22 de julio de 2010

Confianza en las instituciones

Mi respetado colega y buen amigo Fermín Bouza mostraba ayer los altibajos de la desafección política en España en los últimos años y cómo, a través de las respuestas del CIS, podía suponerse que estaba creciendo en estos últimos años de "Corrupción del PP y crisis económica" como él los llama (a comparar con la etapa de "Corrupción del PSOE y crispación del PP"). Parece que es una pandemia según se puede constatar por la encuesta de Gallup en la que se les pregunta directamente a los estadounidenses por su confianza en diversas instituciones. Cuando se llega al Congreso (representante máximo de la "clase política") la última encuesta alcanza mínimos históricos en lo que se refiere a tener mucha o bastante confianza en dicha institución (como después mostraré, la caída de la Presidencia es mayor, aunque los niveles de confianza sean mayores que los que obtiene el Congreso).


El tiempo de los datos del CIS es mucho más reducido, pero la conclusión es la misma aunque los indicadores sean tan dispares. La desafeción política o la falta de confianza en las instituciones políticas es común en ambos países. El informe de Gallup prosigue dando la confianza en otras instituciones, todas ellas más dignas de confianza que el Congreso a decir de los encuestados. Esta es la tabla de la confianza que generaban hace un año y ahora y los correspondientes cambios internanuales producidos:



Como el margen de error reconocido por los encuestadores es de más/menos 5, el ejército, el Congreso y la Presidencia son los que tienen reducciones más claras, sobre todo las de la Presidencia. Pero no deja de ser sintomático que sea el ejército la institución que mayor confianza genera y a mucha distancia de la siguiente (las pequeñas empresas, PYME). Razones puede haberlas muy variadas: desde el inveterado militarismo de la sociedad estadounidense (estamos hablando de ejército profesional, no conscripto) hasta las excelentes relaciones públicas de la institución que, para reclutar miembros, tiene que invertir mucho esfuerzo en explicar el papel que juegan en el mundo en aras de los intereses locales (pensar localmente, actuar globalmente). Si a eso se une el poder que tiene el Complejo Militar-Industrial (como lo llamó el general Eisenhower al dejar la Presidencia), se entenderá por qué el presidente Obama se tienta la ropa antes de tomar una decisión que no encaje con los intereses bien defendidos y socialmente apoyados de dicho Complejo.

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