martes, 25 de mayo de 2010

Petróleo privado, contaminación pública

La catástrofe del Golfo de México lo es también para el eslogan, otrora dominante, del "menos Estado, más mercado", ya de por sí bastante maltrecho en la crisis económica actual, particularmente en este "encuentro en la tercera fase" que está siendo la crisis de la deuda europea.
En primer lugar, la catástrofe pone de manifiesto la debilidad del eslogan porque uno de los factores que han intervenido en el mismo fue que el gobierno estadounidense se retirase y dejase de regular y controlar la seguridad de las plataformas, cosa que fue bien recibida por las petroleras que ya no tuvieron que gastar dinero (y reducir beneficios) con costosas medidas anti-derrame. Parece obvio ahora, que hay riesgos que no pueden dejarse en manos del mercado, ni siquiera en esta nueva "fiebre del petróleo" que lleva a buscarlo en sitios cada vez más problemáticos. Ha quebrado la vieja lógica de que cuando la oferta disminuye, el precio aumenta, luego es rentable conseguirlo aunque sea con más riesgos medioambientales: los riesgos pueden ser excesivos y no estaría bien que los platos rotos los pagara otro...
Que es lo que podría pasar, porque el gobierno de los Estados Unidos está sopesando la posibilidad de asumir el mando en la lucha contra la contaminación, en un caso más de "privatización de beneficios, nacionalización de pérdidas". Cierto que la petrolera causante tiene un presupuesto mayor que el presupuesto de numerosos Estados en el mundo, pero asumir los costes sería ruinoso para la misma y eso no puede ser: de nuevo "too big to fail". Pero también es cierto que, si sigue como ahora, la catástrofe puede ser todavía mayor (todo ello sin considerar que han estado mintiendo sobre la gravedad del accidente, y sobre los medios utilizados para afrontarlo en un nuevo ejercicio de "responsabilidad social corporativa" y, por supuesto, "defensa del medio ambiente"). 
Así que "menos mercado y más Estado"... cuando conviene a la gran empresa, claro. Porque en 20 años estaremos otra vez en el "menos Estado, más mercado" porque las tornas habrán cambiado... para la gran empresa, claro.

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