viernes, 28 de mayo de 2010

Golfo de México

El derrame de crudo producido en la costa del Golfo de México, con independencia de si ya está controlado o si su control mediante disolventes ha sido un remedio casi peor que la enfermedad, es una buena metáfora de qué sucede en este mundo traidor:
1. Una empresa que practica la regla básica del capitalismo: abaratar costes y maximizar beneficios. Los costes son de seguridad y salariales, los beneficios son en términos del valor de sus acciones y su cuenta de resultados frente a su consejo de administración y, de vez en cuando, frente a sus accionistas, pero con todo el poder para los ejecutivos que se adjudican salarios sin negociación colectiva ni sindicatos.
2. Gobiernos que practican la política de favorecer a la empresa que crea empleo, crea riqueza e, incidentalmente, contribuye legal o ilegalmente a las campañas electorales de los políticos. Cuando es posible, añaden el "menos Estado, más mercado" y suprimen las costosas y aburridas regulaciones y dejan que las empresas busquen el beneficio al coste social que quieran, siempre que consigan el beneficio indicado en 1. A pesar de los que se lo preguntan, no es difícil imaginar por qué no hay una investigacion criminal contra la empresa responsable de la explosión que mató a 11 de sus empleados y arrojó al mar innumerables barriles de petróleo (ocultando la cantidad exacta, por cierto):
3. Una civilización petrolera que necesita petróleo y lo extrae donde lo encuentra al coste medioambiental y social que haga falta. Lo hará en el Yasuní-ITT del Ecuador y lo hará en las aguas profundas brasileñas. El riesgo cada vez es mayor, pero es superado por la combinación de 1 y 2, dispuestos a denigrar a los "ecologistas infantiles" y a los "conservacionistas exagerados".
4, Demandas de los ciudadanos para que el gobierno (e incidentalmente la empresa) haga algo y foto de los líderes preocupándose ahora por el asunto, pero no cuando desregularon la protección. En cualquier caso, asustándose coyunturalmente aunque dispuestos a olvidarlo en cuanto pase esta alharaca mediática (¿Quién se acuerda del Exxon Valdez o del Prestige como para pedir medidas al respecto cuando lo que se lleve sea otro tema?).
Obsérvese que, con las debidas modificaciones en el vocabulario, se puede encontrar una descripción de qué ha pasado con la "crisis económica": empresas fnancieras, gobiernos que desregulan, civilización consumista y ciudadanía entretenida con lo que se lleve en ese momento. O qué ha pasado con las peculiaridades que ha tenido dicha "crisis" en países con burbuja inmobiliaria como los Estados Unidos o las Españas: empresas practicando la regla básica del capitalismo (comprar barato, vender caro y usar el poder para abaratar la compra y encarecer la venta), gobiernos complacientes (que incluso fomentaban la burbuja), ciudadanos dispuestos a hipotecarse. Y lo mismo se podría decir de la "crisis alimentaria". Al final, siempre hay "paganos" que tienen que pagar los platos rotos por 1 y 2 que, por lo general, se van de rositas o, a lo más, perdiendo unas elecciones o un puesto de ejecutivo pero conservando una pensioncilla que se niega al ciudadano en 4 con el argumento de que "todos estamos en el mismo barco" (económico, medioambiental)

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