viernes, 14 de mayo de 2010

Big Bank

No me he equivocado: no quería poner Big Bang, aunque tal vez tenga este último algo de metáfora para lo de los Grandes Bancos. Me refiero a un informe que acaba de publicar el Institute for America's Future sobre el peso que están adquiriendo los Grandes Bancos en la actividad política de Washington. Muchas cifras, bastantes fotos, algunos gráficos que intentan mostrar el ataque sistemático que sobre la actividad política estadounidense ejercitan los Grandes Bancos.
Pido disculpas. Tal vez mi ausencia de ideas firmes y convencimientos teóricos hace excesivo mi uso de la duda metódica, mejor antídoto que conozco contra el fanatismo, incluido el fanatismo de los que saben que tienen razón sea porque su dios o su guru o su teoría se la dan. Pero no creo hacer daño si me hago preguntas para las que no tengo respuestas (también sé que, por lo general, preferimos a los que nos dan respuestas sin hacer preguntas, pero cada cual es como es). Por ejemplo, qué ha hecho cambiar a Rodríguez Zapatero que casi ha tenido una caída del caballo digna de Pablo de Tarso. Una llamada de su amigo Obama no parece que sea una buena respuesta, aunque, todos estos, al final, se vanaglorian de lo mismo: de poner los pies encima de la mesa junto al Gran Jefe. La amistad puede contar. Pero tal vez haya contado más la información sobre qué sucedería si después de Grecia iba España y, con ella, se hundía el euro (lo cual, hasta ahí, sería una buena noticia para el dólar), pero que después del euro se hundiría el dólar (y eso ya no era tan buena noticia). ¿Lo podremos saber alguna vez? Lo dudo. La verdad es que también dudo que ellos puedan haberlo sabido: no son, precisamente, los más señalados en la tarea de hacer futurología. Y si no lo saben y, sin embargo, usan esos argumentos, tiene que ser por otra cosa.
Claro que un informe como el de los estadounidenses hace pensar que las conspiraciones no existen, pero haberlas, háylas. Personas concretas, organizadas de manera concreta, con objetivos concretos y con recursos y medios abundantes  y buenas conexiones pueden actuar al unísono. y hacerse ricos (que parece es el fin de su vida) jugando entre la política y la empresa. He leído que lo de Grecia fue algo así, pero la información no me resulta fundamentada (por fundamentada entiendo que se explicitan las fuentes y no se dice, desde San Juan de Alicante, que "se ha oído decir...", cuando en San Juan de Alicante nadie habla de estas cosas). Sin embargo, es una buena hipótesis que puede descomponerse en algo más complicado: alguien empieza, los demás se dan cuenta y todos se ponen a correr (incluyendo las máquinas programadas para correr en Bolsa, que yo creía que ya habían sido suprimidas, pero que parecen ser una de las mejores explicaciones del pasado "mini-crash" en Wall Street).
De todas maneras, que dediquen dinero a convencer a los políticos de la bondad de determinados argumentos significa que ese dinero no se tira al mar. Una vez más: si la realidad económica es tan confusa, se agradecerán todas las ayudas que lleven a que el político se aclare y mejor si se aclara en los términos que mejor encajan con los intereses del donante, que no se mueve por conocer la verdad sino por algo mucho más sencillo: ya que la regla básica es "comprar barato y vender caro" y "todo vale" para abaratar lo comprable y encarecer los vendible, ambas realidades pueden coexistir con facilidad. Por un lado, la observación interesada de lo que hacen los demás sin necesidad de ponerse de acuerdo en un ataque especulativo ("terrorista" que diría el otro). Por otro, la manipulación de los datos (incluye las voluntades) para que la transacción se haga en la linea de los intereses del donante.
Parece bastante sencillo. Pero también es sencillo el golf y soy incapaz, a pesar de conocer las reglas del juego, de saber jugarlo.
Hace tiempo que me parece que la lucha de clases realmente existente es la de "los de arriba" contra "los de abajo" y que eso de la lucha de clases marxista pertenece al pasado: "los de abajo" tienen otras distracciones, la violencia estructural les impide ver qué está pasando y, si hay un atisbo de conciencia, el sistema de entretenimiento (fútbol incluído) se encarga de distraerlo.
Cosas de un intelectualillo de provincias, podrá pensar el entretenido lector. Pero el que dice que la lucha de clases es la de los ricos y que la están ganando no soy yo, sino Warren Buffet. Lo dijo ya hace tiempo y acabo de encontrar la cita de tan autorizada fuente. Seguro que ahora lo tiene mucho más claro.

1 comentario:

  1. Jose, lo que dice Warren era y es cierto y lo que dices tú de los de arriba contra los de abajo. Esto es lo que prevalece en todo sistema de clases desde que pululan por nuestro sistema mundial histórico. Ahora, decir que no hay lucha de clases desde abajo no es cierto, cada vez la hay y habrá más, prueba de ello son las movilizaciones en Grecia y el papel del KKE (en ascenso electoral lento pero sostenido desde mitad de los noventa) en las mismas. El KKE (casi 9% de voto) son los comunistas, a lo que hay que agregar la coalición de izquierda "radical" que tiene más de un 6% de voto en las pasadas elecciones. Ahora mismo sacarían más ambos. Pero no todo se lee por voto popular y menos cuando las leyes "proporcionales" electorales desproporcionan los resultados. En Latinoamérica también hay lucha de clases y como sabes, en Nepal, casi todos los días. Los de abajo tienen algo increíble y es que pese a la deshumanización creciente que sufren de los de arriba en el trabajo o por los medios de difusión cultural, siguen teniendo unos mínimos mesurables de dignidad, cooperación y crematística que de vez en cuando explotan y sorprenden a los teóricos del cambio social. A los de abajo de vez en cuando se les enciende la bombilla, salen a la calle y se dan cuenta que son más, se refuerzan y llegan a una cierta catarsis social de repercusiones insospechadas (para bien y a veces para mal) Pero cuando la lucha de clases existe desde abajo (y por tanto es consciente frente a los de arriba), los de arriba se preocupan y mucho (ya pasaba con los patricios en el Imperio romano, muchos de ellos vivían obsesionados con que los esclavos no aguantaran tantas humillaciones y acabaran degollándolos, cosa que porcentualmente era nítidamente infrecuente) Pero a veces no hay nadie que sepa mejor el daño que sufre la víctima que el verdugo. Cosas de la vida...

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