martes, 23 de marzo de 2010

Terrorismo: sin equidistancia, pero no alineados

Recuerda Johan Galtung que no sólo existe la posibilidad proclamada por el gobierno de los Estados Unidos, a saber, que en esta "guerra contra el terrorismo", si no se está con los Estados Unidos es que se está a favor de los terroristas, según el dicho evangélico, "el que no está conmigo, está contra mí". Galtung explora otras posibilidades. Por ejemplo, la de los que están a favor de ambos y que son los comerciantes de armas y los espías. No es una opción desdeñable y seguro que forma parte de que el problema no se resuelva, algo así como me pareción detectar, en algunos militares colombianos y hace ya años, un cierto interés en que la guerrilla continuara actuando ya que así se podía pedir más presupuesto y se podían alcanzar promociones y medallas por acciones de guerra (llevadas a cabo por soldaditos rasos, no por los altos mandos, pero esa es otra historia). Y, claro, está la opción de estar a favor de los terroristas: ellos mismos, por definición. Y se añade la posibilidad de estar en contra de ambos desde el momento en que el recurso a la violencia lo tienen como primera opción
Lo que plantea Galtung es que es posible una actitud de "no-alineados": ni por unos ni por otros. Mantener la distancia crítica ante cada uno de los casos que se vayan presentando sin sentirse obligado a justificar "todo" lo que hacen unos o "todo" lo que hacen otros. Cierto que en la lucha política esa actitud no es bienvenida. Pienso, por ejemplo, en los enfrentamientos entre el gobierno israelí y los grupos armados palestinos (a no confundir con el supuesto enfrentamiento entre Israel -todo- y Palestina -toda-, que nada tiene que ver con la realidad: hay israelíes que rechazan la política gubernamental y no por ello son antisemitas o antijudíos y hay palestinos en el Knesset y los hay colaboracionistas y los hay simplemente víctimas del empecinamiento de sus respectivas clases políticas. Tiene que ser posible defender la existencia del Estado de Israel y no aceptar las politicas de asentamientos o de declaración de propios para lugares santos para los musulmanes (recuerdo que no todos los palestinos son musulmanes: los hay cristianos) y tiene que ser posible defender el derecho a la existencia de un Estado palestino y, al mismo tiempo, reconocer la corrupción de Al Fatah, el absurdo de sus luchas con Hamás o la insensatez de algunas de sus propuestas ("seamos realistas, pidamos lo imposible" está bien para estudiantes jóvenes que lanzan adoquines contra la nada en las calles parisinas, pero no parece de recibo cuando lo que está en juego es la supervivencia de muchas personas).
¿Se puede plantear algo parecido respecto a ETA en el País Vasco? Creo que sí, aunque, de nuevo, aquí aparezcan las opciones que enuncia Galtung: a favor de unos y otros, en contra de ambos, a favor de uno y en contra de otro... y no-alineado. Las opciones que están delante de los punto suspensivos son fáciles de entender y cada cual se orientará respecto a ellas según sea su posición política. Lo que resulta difícil de entender (e incluso es etiquetado despectivamente como "equidistancia") es reconocer los errores de unos y otros. El intento de solución militar-policial por parte del gobierno español y los planteamientos maximalistas que NO se pueden lograr mediante la violencia por parte de la cúpula de ETA, por ejemplo. Tal vez sí, el rechazo de la violencia aunque, para algunos, la violencia del Estado sea la legítima y la de ETA sea ilegítima, pero que pasaría a ser lo contrario en el caso hipotético y prácticamente imposible de un triunfo de ETA.
Como estuve a punto de perder un amigo (porque estuvo a punto de dejar de serlo) por culpa de mi equidistancia, entiendo lo de Israel y lo de la "guerra contra el terrorismo" de los Estados Unidos.

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