domingo, 28 de marzo de 2010

Pueri Hebreorum

Como lector asiduo de los evangelios oficiales que fui, tengo que recordar el marcado carácter antijudío que tienen algunos de sus pasajes, en particular el evangelio de Lucas, si no recuerdo mal (o igual es el de Mateo). Es comprensible: el cristianismo como religión tiene que enfrentarse a sus competidores y lo hace de las dos formas clásicas: incorporando a sus doctrinas elementos de las religiones populares entre sus posibles nuevos adeptos y marcando las diferencias con el grupo del que se desgaja.
Lo primero se refiere a cómo asumió como propias algunas de las características de la religión de Mitra, muy extendida entre los sectores bajos de la sociedad romana en general y la soldadesca en particular. Mitra el frigio, nacido en el solsticio de invierno (después, Navidad), muere y resucita en la primavera (Semana Santa que también coincide con la Pascua judía, también primaveral), sus adeptos comen su carne y beben su sangre y tienen siete sacramentos. Loisy, en "El misterio pagano y el misterio cristiano" extrema la adopción de los ritos mistéricos por parte de los nuevos cristianos. Hay que haber estado en la basílica neopitagórica de Porta Maggiore, en Roma, para ver hasta qué punto Loisy exagera y acierta.
Lo segundo, los sociólogos que trabajan en los grupos de referencia lo tienen muy constatado: el ex-miembro de un grupo tiende a exagerar las diferencias propias con el mismo y a exhibir actitudes negativas ante él. Como lo de los evangelios oficiales, en particular, como digo, el de Lucas, que casi hace que los que crucifican a Jesús sean los judíos y no los romanos.
Pablo de Tarso es el que lleva a sus últimas consecuencias la "helenización" de la secta judía (que no viene a oponerse a la Ley y a los Profetas sino a darle cumplimiento) y por eso se enfrenta con Simón Pedro el pescador. Pablo es ciudadano romano y Pedro es totalmente judío.
Y ese es uno de los problemas más complicados del antijudaísmo evagélico que sigue presente en los Christians for Israel estadounidenses (Christian Sionists), antijudíos y favorables al Estado de Israel para que así pueda producirse la Segunda Venida de Cristo. El problema es que el Jesús de Nazaret histórico, galileo aunque hecho nacer en Belén por motivos más que evidentes, es judío de religión (circuncidado, asistiendo a la sinagoa y al templo) y judíos eran sus apóstoles.
Lo de Constantino y las manipulaciones históricas y doctrinales producidas cuando el cristianismo sale de las catacumbas y entra a la categoría de religión oficial del Estado, es el comienzo de otro tipo de disputas. Incluye el aceptar unos evangelios y rechazar otros por la razón de que coinciden o no con la doctrina oficial ya establecida.

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