sábado, 27 de marzo de 2010

Negacionistas

Tengo constatado que si alguien me pregunta cuál es mi opinión sobre el cambio climático es porque ya la tiene formada y consiste en negar tal eventualidad. Lo habitual, desde el catedrático al fontanero, es esperar a que termine de decir con brevedad que no lo tengo claro, que no soy un experto en la materia y lo que ya he ido contando en el blog, para que salgan con sus argumentos. Digo que soy breve porque ya sé que la pregunta que me hacen es retórica: la hacen para dar sus argumentos, así que me ahorro el tiempo de contar lo que pienso y que para ellos es irrelevante. Los argumentos ya los tengo vistos:
  1. El climagate, los conocidos "ajustes" realizados en los datos para que encajen en el modelo. No me impresiona. La ciencia es así: la navaja entra para "limpiar"  las barbas de los datos ya que en las ciencias duras, sin los complejos de las sociales y humanas, ya se sabe que si hay mediciones discordantes (que es lo normal), lo mejor que se puede hacer es sacar la media o echar a la basura las extremas (lo he visto hacer en el CERN).
  2. La imposibilidad de predecir el tiempo que hará en tres días con fiabilidad y, por tanto, la mayor dificultad de hacerlo con tantos años de antelación. Cierto que las equivocaciones de los meteorólogos son antológicas, pero es que los modelos son eso: modelos que intentan reproducir la realidad pero que nunca consiguen ni incluir todas las variables (un mapa a escala 1:1 es imposible) ni relacionarlas con certeza. Pero tampoco me impresiona: una cosa es predecir el tiempo que hará la semana que viene (cosa harto difícil, aunque una idea sí que me puedo hacer hasta yo, aunque no sea más que sobre las temperaturas) y otra cosa es analizar una tendencia del clima e intentar extrapolarla. Tiempo atmosférico no es clima. 
  3. Los casos que no cuadran. Por ejemplo, los glaciares que han aumentado. Tampoco me impresiona. Argumentar con casos (como también se hace en política económica: el caso de Chile prueba que... el caso de la China prueba que...) no es una buena manera de argumentar ya que por cada caso aducido, hay casos en la dirección opuesta. Lo que hay que ver es el conjunto de los glaciares y ahí sí que parece que ha habido un retroceso.
En este último caso, el contraargumento no es que el Cotopaxi haya perdido nieve (y, por lo que me cuenta Mikel que lo ha visitado recientemente, también ahora):



El contraargumento es que los glaciares, en el conjunto al que se le da seguimiento, están viendo, en media, que disminuye su masa (con independencia de los problemas que YA están causando para el abastecimiento de agua en algunas localidades andinas):



    Hay un contraargumento de cara a los negacionistas que no me impresiona: el hecho, probado y del que ha hablado Greenpeace o la Royal Society, de que determinadas empresas han dedicado su buena cantidad de dinero a instituciones y medios negacionistas. Cierto que el asunto levanta sospechas, pero no es un argumento para descartar los argumentos negacionistas o escépticos.Que pague uno u otro, aunque levante sospechas, no es un arggumento sobre el contenido del estudio.
    El problema, como ya he dicho otras veces, es qué sucederá si los negacionistas se equivocan y acaban fomentando la ya evidente propensión de la clase política mundial a no tomarse en serio el problema. Cuando venga el lobo, los que han estado riéndose del pastorcillo que, equivocadamente en su opinión, lo anunciaba, estarán igual de fastidiados que los que ya le habían visto las orejas al lobo. La ventaja de los negacionistas es que habrán tenido una estancia previa más placentera. Y más si les han financiado la investigación o la propaganda, claro.

    2 comentarios:

    1. Estar en contra es más fácil que estar a favor.
      Los que están en contra sólo están en contra, lo que están a favor siempre tienen matices.

      Jorge Wagensberg...

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