lunes, 22 de marzo de 2010

Mafia: el otro mundo

Interesante la discusión en Moscow Times sobre los arrestos de miembros del crimen organizado en España y Austria. Interesante porque discuten las palabras: mafia rusa o mafia georgiana. La prensa rusa que citan niega que exista mafia rusa y que lo que existe en Rusia es la mafia georgiana. Georgianos afirman que no hay mafia en Georgia y, si la hay, está fuera del país y en Rusia. Y se añade la  queja de que los medios occidentales tienen a ver a los rusos como malos y a los georgianos como buenos. Pero existir, existe, llámese como se llame.
El crimen organizado con orígenes locales pero funcionando fuera de su país es un fenómeno que no es nuevo, pero que está alcanzando proporciones importantes a lo que dicen y nunca se puede saber a ciencia cierta. El origen de aquella mafia en cuestión (rusa o georgiana) es ya un ejemplo de las dificultades que genera. 
Mafia siciliana extendida a los Estados Unidos, Ndrangheta calabresa, Camorra napolinata, yakuza japonesa, tríadas chinas, cárteles de diverso tipo y localización (de Colombia a México) son ejemplos de la heterogeneidad de una organización con características bien diferentes: así, por ejemplo, si se dice que entran en acción cuando el Estado se debilita ("Menos Estados" no significa "más mercado", sino "más mafia", como sucedió con el terremoto napolitano o con la Rusia de Yeltsin, no con la de Putin) , sin embargo,   inmediatamente aparece la excepción de la yakuza, que no se puede decir que funcione en condiciones de Estado débil.
La impresión que yo tengo es que se trata, en todos los casos, de asociaciones secretas de tipo defensivo (por ejemplo, como la Mafia siciliana, ante la invasión española) que muta al mutar las condiciones ambientales y pasa de la defensa (aun conservando elementos de la misma, la "omertà" por ejemplo) a buscar el enriquecimiento de sus miembros en nuevas actividades como la prostitución, el "pachinko" japonés, el tráfico de drogas ilegales (pueden ser ilegales temporalmente, como fue el caso del alcohol en la ley seca de "Chicago años veinte") o el negocio de la "protección".
Ese modelo de sociedad secreta originaria se puede importar a los cárteles que sí nacen directamente para la actividad considerada delictiva y que, en condiciones de pobreza, permiten salir de la misma a jóvenes ambiciosos y sin prejuicios que pasan al sicariato (éxito económico, sexual, hasta social) y de ahí van escalando puestos en la jerarquía casi militar. Como la pobreza es común y el camino del cártel no está regulado por otra ley que la del mercado, no es improbable que aparezcan nuevas organizaciones que disputen el territorio a las anteriores: si hay demanda, habrá oferta.
En todas estas organizaciones, la violencia es de dos tipos: la que se produce para conseguir obediencia de propios y ajenos (incluyendo la automutilación) y la que se origina de la lucha por la ocupación del territorio.
Hay estimaciones de cuánto dinero mueven estas empresas en el mundo. Sí parece que son un porcentaje importante y que no es comprensible el sistema mundial sin hacer referencia a ellas. Pero como de las mismas sabemos tan poco, habrá que concluir que sabemos muy poco de cómo funciona el mundo realmente. Habrá que recordar "El mito de Sísifo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario