lunes, 1 de marzo de 2010

Los mil cortes

Así tituló Immanuel Wallerstein, hace ya algunos años, uno de sus Comentarios bimensuales. Se refería al supuesto tormento chino que consiste en aplicar mil pequeños cortes al torturado de forma que ninguno de ellos es mortal (no dan más que para una gota de sangre), pero cuya suma lo es. Se refería a los pequeños cortes que se iban produciendo en la hegemonía de los Estados Unidos, en particular en América Latina. Los recientes pasos hacia la creación de una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños van en esa dirección también.
A lo que dicen los entendidos, una hegemonía tiene elementos políticos, militares, económicos y culturales. En lo político, la potencia hegemónica tiene que tener la capacidad de imponer la satisfacción de los intereses de sus propias élites sin un excesivo uso de la fuerza. Ahí parece que los Estados Unidos comienzan a hacer aguas. 
El aspecto económico de su hegemonía, también está en discusión aunque la reciente movida de Goldman Sachs (heredero geopolítico de los Rockefeller o los Rothschild) contra el euro haga pensar en que el dólar remonta, apoyando la hegemonía estadounidenses. Pero el desastre económico en que se encuentran no augura un mantenimiento en la cumbre.
No así en lo militar, campo en el que pueden vanagloriarse de tener un presupuesto militar que es la mitad de todos los presupuestos militares del mundo. Otra cosa es que les sirvan para conquistar una remota y oscura ciudad de Afganistán, pero ésa es otra. De momento, no pueden ni con ayuda británica ni con el entrenamiento que Blackwater (privada) va a proporcionar a la policía afgana gracias a un contrato de centenares de millones de dólares.
Pero la conciencia de que tienen una misión o un destino (manifest destiny) parece que también está en relativa crisis. Esto dicen los estadounidenses encuestados por Gallup sobre su supremacía militar hoy y la que podrán tener dentro de 20 años:

Hoy son mayoría (64 %) los que creen que los Estados Unidos son la primera potencia militar y también son mayoría (56 %) los que creen que ya no lo será dentro de 20 años.
Como siempre ha sucedido en la historia de este sistema, el problema estará en la transición a lo que venga después. De momento, estamos en un "ya no" y un "todavía no" que hace interesante la actualidad, pero no por ello menos caótica. Eso sí: hay más estadounidenses que piensan que el próximo "jefe" será la China que los que piensan que va a seguir siendo su país, es decir, sus élites y sus gobernantes:

 

Tengo serias dudas de que acierte la mayoría. Pero tampoco el segundo grupo parece que vaya a acertar.

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