miércoles, 17 de marzo de 2010

Encuestas que no predicen

La capacidad predictiva de las encuestas es limitada. Real, pero limitada. Se pueden conocer las intenciones de hoy y extrapolar hacia el futuro intentando vislumbrar cuántas de esas intenciones pasarán al acto. Obvio: algunos de los que anuncian sus intenciones mienten y tanto los veraces como los mendaces pueden cambiar de intención entre la encuesta y los hechos en cuestión, pongamos unas elecciones. El buen profesional es el que sabe separar las voces de los ecos y no todo el mundo sabe hacerlo adecuadamente (hacer una encuesta no es preguntar a un grupo lo que a uno se le ocurre y contar las respuestas)
Tengo ahora un caso en que la predicción no es tan buena y es cuando se toma la opinión de los encuestados como indicador de lo que va a suceder en el futuro y que nada tiene que ver con lo que dichos encuestados opinen en un determinado momento. Como ejemplo extremo, la opinión de los encuestados sobre el tiempo que hará mañana es perfectamente irrelevante para que mañana llueva, nieve o granice. Y si el ejemplo está claro, tendría que estarlo también cuando, sobre todo desde los medios, se toma la "predicción" que hacen los encuestados sobre un asunto como un argumento a favor o en contra de que tal cosa suceda.
Y ahí va el ejemplo de hoy tomado de Gallup y los Estados Unidos. La barra oscura indica los que "esperaban" que sucediese una determinada cosa (que el gobierno federal protegiese el medioambiente, que mejorase la política energética y que mejorase la prosperidad de los Estados Unidos). La barra más clara se refiere a lo que han opinado sobre lo realmente sucedido en 2010. Como se ve, como 30 puntos de diferencia entre lo que "predecían" y lo que han encontrado.


Hace un año se habría dicho: "una amplia mayoría espera que el gobierno haga tal y tal". Tomarla como una anticipación a lo que efectivamente iba a suceder es atribuirle a la opinión pública y a las formas de pulsarla unas características que no tiene. Y más viendo que ahora hay que decir o "una cosa es prometer y otra dar trigo", o "y aquí vienen las rebajas". 
Pero las dudas siguen: cuando, respectivamente, un 52 por ciento, un 43 y un 38  siguen afirmando (en el caso de que sean los mismos) que sí se están poniendo en práctica tales políticas, nada garantiza que ahora estén acertando y que la realidad sea esa. Lo que es real (dentro de los márgenes de error y niveles de confianza) es que dicho porcentaje piensa tal cosa. Pero no necesariamente es real que tal cosa esté sucediendo realmente. Para saberlo, hay que ir a otras fuentes.
Las encuestas son muy útiles. Pero si se les hace decir lo que no pueden decir, no sólo son inútiles sino que, encima, son engañosas.

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