miércoles, 24 de marzo de 2010

El futuro del Estado de Israel

Lo dice Hillary Clinton, lo dice ante AIPAC (el Comité de Acción Política Estadounidense-Israelí, es decir, el lobby israelí más fuerte en los Estados Unidos y, probablemente, el lobby más fuerte sin más) y lo recoge el Financial Times: cierto que el apoyo del gobierno de los Estados Unidos a la existencia del Estado de Israel es sólido como la piedra, pero también es cierto que lo que no puede hacer el gobierno de dicho Estado es dificultar su propia existencia como Estado. Recurrir a la innnegable shoah, al holocausto por antonomasia aunque no el único que conoce la humanidad del siglo XX, no es suficiente. Buscar excusas para mantener la tensión con los palestinos, tampoco, como se ha hecho recientemente respecto a lugares sagrados en Gaza, por ejemplo. Hace falta buscar la paz con los palestinos y los vecinos árabes, no dificultarla, lo cual no quita ("como decíamos ayer") para esperar que los palestinos hagan lo propio, diriman sus conflictos internos y reduzcan su "seamos realistas, pidamos lo imposible". Pero la secretaria de estado habla esta vez del Estado de Israel y lo hace ante el lobby judío estadounidense después del "recibimiento" que el gobierno de Israel preparó al vicepresidente Biden y que tantas consecuencias podría tener.
Si el caso del IRA comenzó a cambiar cuando cambiaron las actitudes estadounidenses al respecto, dejaron de apoyar subrepticiamente a los republicanos irlandeses y se involucraron activamente en la mediación y negociación entre las partes, algo semejante podría suceder con Israel. Apoyo, sí; a toda costa, no. Eso dice Clinton aunque no Netanyahu. Algo es algo o eso ya es mucho. Elíjase la valoración. Aquí hay otra. Y otra más aquí. Si ellos no lo tienen claro, ¿cómo lo voy a tener yo?

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