martes, 9 de marzo de 2010

Consejos para políticos

Trascribo, a continuación, unos párrafos de un conocido experto en relaciones públicas y márketing político:
No puede -ni debe- un gobernante prudente mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa. Si los hombres fueran todos buenos, este precepto sería discutible, pero como son malos y desleales con el gobernante, no es justo que éste sea leal con ellos. Un gobernante, además, siempre halla argumentos para justificar la violación de sus promesas (...). Pero es necesario saber encubrir bien semejante naturaleza, así como poseer habilidad para fingir y disimular: los hombres, en efecto, son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que quien engaña hallará siempre alguien que se deje engañar.
(...) (E)l vulgo se deja seducir por las apariencias y el acierto final, y en el mundo no hay sino vulgo.
Más claro no puede ser. Añade, además, que contra los gobernantes "no hay tribunal al que recurrir", y menos en el caso de Italia con Berlusconi. Prométase lo que haga falta, engáñese a diestro y sinestro (o desde la diestra y la siniestra), que después no pasa nada. Probablemente, como decía Lope de Vega, hay que dar al vulgo lo que el vulgo pide y el vulgo quiere apariencias y acierto final y si no hay éste, pues será desleal y votará por otro que le haya hecho nuevas promesas engañosas, sin ánimo de cumplirlas, sólo ocupado en sustituir al anterior, es decir, en beneficio propio.
Si ahora se sustituye "gobernante" por "príncipe", se sabrá que el texto es del siglo XVI y se trata del capítulo XVIII ("De qué modo deben los príncipes guardar la palabra dada") de, obviamente, El Príncipe de Nicolás Maquiavelo (Niccolò Machiavelli, el florentino).
Algo hemos mejorado, pero no tanto. Y más si, como temo, el amable lector no ha recordado al Príncipe y ha pensado que, efectivamente, el texto es contemporáneo. No es bueno creerse lo que uno lee. Menos, lo que uno ve, que suele ser todavía más engañoso.
(La cita de Lope es: "… porque como las paga el vulgo [las comedias], es justo / hablarle en necio para darle gusto". Traducción: no hay peor engaño que el engaño deseado)
(Añadido el 12 de marzo: Probablemente, los altos ejecutivos de empresas como Lehman Brothers -la que actuó como precipitante de la crisis actual- también han leído a Maquiavelo o, por lo menos, cumplen con sus preceptos. También mienten al estilo de los políticos. Igual es que también lo son. Políticos, quiero decir)

No hay comentarios:

Publicar un comentario