jueves, 25 de marzo de 2010

Comercio entre David y Goliat

Sólo en la Biblia/Torah el pequeño David es capaz de vencer al gigante Goliat. Lo habitual es que el pez grande se coma al chico. Y lo que cada vez es más frecuente es que Goliat, el pez grande, dedique recursos propagandísticos para que David, el pez chico, se convenza de que lo mejor que puede hacer es comerciar con el grande en condiciones de extrema asimetría.
Me estoy refiriendo a los acuerdos comerciales entre países de diferente tamaño y capacidad de maniobra. El TLC fue catastrófico para "los de abajo" mexicanos y, relativamente, también para "los de abajo" estadounidenses. Mucho antes, los acuerdos para la integración de España en la entonces Comunidad Económica Europea y, después, los acuerdos para la integración de pequeños países en la Unión Europea han seguido la misma lógica: la de David y Goliat, digan lo que digan los defensores a ultranza de que el pez grande se coma al chico con el argumento de que, si no, el pez chico estará todavía peor. Es posible, pero creo que David tiene derecho a explorar otras posibilidades.
Hacen bien, en este sentido, los gobiernos latinoamericanos que han visto con suspicacia primero el ALCA y ahora un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Otros han sucumbido y el tiempo dirá a quién le ha ido peor. 
Eso sí: la suspicacia deberían extenderla a los acuerdos comerciales con la China. Por aquello de que la China no ha sido colonial sino que fue objeto del deseo colonialista hasta llegar a guerra del opio y, además, que la China está gobernada por el Partido Comunista que se supone tiene determinadas connotaciones ideológicas que podrían llevarse a la práctica alguna vez, algunos gobiernos latinoamericanos pueden pensar que lo que son los Estados Unidos o la Unión Europea (y, para completar la tríada, el Japón) no lo será la China: Goliat que utiliza a David para su propio beneficio mediante la explotación y los acuerdos en los que la mayor parte de las ventajas están con el pez grande y quedan algunas migajas para el pez chico. Parece que ya lo está siendo, según cuenta Walden Bello. La consecuencia más inmediata es que convendría revisar los esquemas sencillos Norte-Sur una vez desaparecidos los igualmente sencillos (y engañosos) esquemas Este-Oeste.

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