miércoles, 10 de marzo de 2010

Caricaturiza, que algo queda

Ya me he referido en otras ocasiones a esa curiosa forma de contraargumentar que consiste en etiquetar al contrario de forma insultante, evitando así entrar en el contenido de su argumento. ¿Manifestas tus reticencias ante determinadas políticas del gobierno del Estado de Israel? No hay discusión: eres un antisemita, y punto. ¿Haces lo mismo con el gobierno de Cuba? Pues eres un contrarrevolucionario, un vendido al imperialismo o un mafioso, y punto.
Me lo encuentro ahora a propósito del "cambio climático" que, ya he dicho, es un asunto del que carezco de competencias para discutir su existencia presente o futura. (y no es el único, pero internet traga de todo). Sin embargo, sí levanto acta de la sonrisa con que se asegura que algunas afirmaciones sobre los hielos perpétuos ("permafrost") se basaron en reportajes de una revista de montañismo. Jeje, añaden.
No sé si fue así, pero me suena a caricatura para no entrar a discutir el contenido del argumento que, por cierto, comparten algunos amigos que fueron andinistas hace 30 años y han regresado ahora a algunos de los nevados ecuatorianos que escalaron en su entonces juventud para encontrar que la nieve se ha retirado y ahora se encuentra mucho más arriba de lo que estaba en aquel entonces (como están en el Ecuador, el argumento de verano o invierno es más difícil de aplicar).
Esto es lo que, en cambio, encuentro sobre la masa de los glaciares:

La fuente me parece seria (no son quien para evaluarla) y el gráfico es elocuente. 
Lo cual no quita que, ante determinadas afirmaciones, no tenga otra opción que ponerme en guardia. Por ejemplo, cuando leo sobre el llamado "Tercer Polo", una meseta en Qinghai-Tibet, de unos, dicen, cinco millones de kilómetros cuadrados, a una altura media de 4.000 metros y origen de unos 1.000 glaciares, siempre según la fuente china que cito. Por lo visto, con clara tendencia al retroceso, con los problemas que puede acarrear para el suministro de agua de muchas poblaciones (algo así como podría suceder con El Alto, La Paz, Bolivia o con la ciudad de Lima, con problemas también de los respectivos nevados de los que se abastecen de agua). Para el caso presente, afectaría a 1.500 millones de personas si, como dicen algunos expertos, los glaciares disminuyesen en un 45 por ciento para 2100. Largo me lo fiáis, cifras demasiado elevadas y posibles intereses para suscitar interés que financie la investigación, son los tres argumentos que tengo para ponerme en guardia. Aquí hay más.
A diferencia de otros hechos sociales, el que vaya a haber "cambio climático" no depende de las caricaturas que hagamos de sus defensores o de sus negacionistas. Cierto que si se cree masivamente a unos o a otros, podrían tomarse o no tomarse determinadas decisiones para evitarlo, acelerarlo o ignorarlo por inexistente. Pero, si nada cambia, el dicho "cambio" se producirá (o no se producirá) ya que, como tal, es insensible a lo que digamos al respecto. No es insensible a lo que hagamos al respecto. Eduardo Gudynas lo explica muy bien aquí.

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