domingo, 7 de febrero de 2010

Incertidumbre mundial

Un excelente comentario de Raúl Zibechi sobre la posible decadencia del Foro (o los Foros) Social(es) Mundial(es), recogiendo opiniones de Toussaint, Santos o Wallerstein. El consuelo no es reconocer que el Foro Económico Mundial (ése sí en singular, sin duda), el de Davos, también tiene problemas. 
Pero el problema sigue siendo quién va a gestionar el cambio, si es que alguien lo va a gestionar (que tendría que ser reformista), o si, más bien, se va a producir una confrontación entre los que quieren evitar el cambio (conservadores) o quieren acelerarlo (revolucionarios). 
Los que lo tienen más fácil son los conservadores: tienen poder, privilegio y prestigio. Y experiencia. Los revolucionarios no saben bien qué mundo habría que haber ido construyendo. A lo más, proponen pequeñas alteraciones de abajo arriba, alternativas o, lo que es más curioso, pretenden que, no haciendo nada, el sistema cambiará solito y será sustituido por algo mejor, que ya es tener fe y, además, en una religión falsa: la del progreso. Los reformistas (socialdemócratas locales o globales) tampoco lo tienen fácil. La buena voluntad no basta.
Los que lo tienen más fácil son los que se contentan con predicar que hay que ser buenos, aunque no sepan decir qué habría que hacer por parte de quién para que esa bondad tuviese algún efecto colectivo, más allá de la vana esperanza de que, así, con esos cambios individuales en estilo de vida, consumo, ritmo, los conservadores serán derrotados cuando "volvamos y seamos millones".
El cambio, dirá la variante quietista de los revolucionarios, puede venir del sitio más inesperado, así que nos sentaremos a la puerta para ver pasar el cadáver de nuestro enemigo (mal definido, por otro lado, dado el rechazo a los diagnósticos que muestren "lo mal que estamos". Como diría Hegel: peor para la realidad)

No hay comentarios:

Publicar un comentario