sábado, 6 de febrero de 2010

Democracias de mala calidad

Después de haber estado hablando con personas de una docena de nacionalidades diferentes, uno tiene que sacar una conclusión sobre los elementos en común: sus respectivos sistemas políticos no les gustan. Corrupción, pucherazos, engaños, manipulaciones, politiqueo por encima de los intereses reales de los ciudadanos, escasos cauces (si es que hay alguno) de participación más allá de depositar dócilmente una papeleta para (en más de un caso) apoyar al mal menor o incluso "al menos peor" de los candidatos y así sucesivamente. Me estoy refiriendo a países en los que hay un mínimo de institucionalidad democrática (voto libre  e informado sobre candidatos alternativos en separación de poderes, aunque ninguna de las características sea perfecta o completa). No me refiero a países que hay que democratizar (hubo que hacerlo con Iraq y Afganistán; habría que hacerlo con el Yemen o Sudán) o que, mientras sean "nuestros hijos de puta" nunca nos plantearemos democratizar (Arabia Saudita) o que sus instituciones democráticas vienen deformadas por ser un Estado racial y religioso, es decir, que para ser ciudadano hay que pertenecer a una "raza" y, mejor, a una determinada religión (la judía, claro).
Los países de los que estoy hablando son países latinos (incluída Italia). Todos habrán tenido que leer con envidia que 392 parlamentarios británicos han tenido que devolver dinero público que habían gastado en frivolidades que nada tenían que ver con su cargo (la noticia me llega por prensa estadounidense, aunque supongo que también habrá venido en la inglesa). La envida no es tanto por saber que los políticos británicos tienen pecadillos como todos, sino por el evidente caso de que han sido descubiertos (que ya es un mérito) y, encima, han tenido que devolverlo (lo cual ya es excepcional).
Y es excepcional porque los que tienen que luchar contra la corrupción resultan ser muchas veces los mismos corruptos: quis custodiet ipsos custodes.

2 comentarios:

  1. Y despues de haber hablado con todas esas personas, ¿Por cuantas pones la mano en el fuego a que no sean capaces de cometer pucherazos, corrupcion, engaños, manipulaciones...?

    Yo creo que las "revoluciones del siglo XX" no triunfaron porque cambiaban el sistema y desde mi humilde punto de vista, el sistema pertenece a las personas y no al reves...

    En mi vencindario, nadie se conoce; en la universidad, nos encadenamos a un destino: tu promocion; la alienizacion de la sociedad; y asi, con mil ejemplos mas, se deterioran las relaciones que desembocan a unico fin comun: Que la libertad sea tener todo el dinero necesario para satisfacer mis deseos..

    Por lo tanto, el sistema falla porque no hay un sistema que aisle a las personas de las personas, porque el sistema es el conjunto de todas ellas.

    Aun asi, comparto la excepcionalidad del momento...

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  2. Conozco políticos (y en altos cargos y en más de dos países) que no se han corrompido aunque han tenido ocasión de ello. A algunos les conozco antes del cargo y seguimos siendo amigos después del cargo. Luego no todo está perdido.
    Cierto que no todos los que criticaban la corrupción de los demás están libres de corromperse cuando la ocasión hace al ladrón.

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