viernes, 26 de febrero de 2010

Curioso comunismo

En en un periódico oficial chino (People's Daily Online) se cuenta que, en las ciudades chinas, hay un alto nivel de competencia entre padres para que sus hijos (únicos, por ley) no se queden atrás de los hijos de los demás. Casi con el nacimiento, los padres comienzan a planificar la "carrera" de sus hijos, haciendo todos los sacrificios pensables para que vayan a la guardería apropiada que les permita entrar en la educación primaria apropiada y así hasta obtener el título apropiado para competir con los demás.
Me extraña esa competencia tan feroz, tal y como la describe el periódico. Me recuerda lo que me contaban en el Japón casi en los mismos términos cuando visité alguna de sus universidades hace ya muchos años. Lo que en el Japón contaban era que ir a una universidad y no a otra, marcaba la vida del individuo, de forma que encontrar la escuela que mejor preparase para ingresar en la universidad aporpiada era una tarea primorcial para los padres y una fuente de tensión para los vástagos que sabían que si no sacaban una  buena nota (en las Españas se llamaría "de corte"), no podrían optar a la universidad que les permitiría competir con ventaja sobre los que no hubiesen logrado entrar en ella y hubiesen tenido que contentarse con una universidad de "rango" inferior. La universidad apropiada significaba tener las conexiones (guanxi, que dirían los chinos) apropiadas, formar parte de una generación de políticos-burócratas-empresarios que irían ascendiendo hasta el "top" y que podrían practicar el "amakudari", el paracaidismo del político o el burócrata que dejaba el cargo para ir a la empresa (en alto cargo, por supuesto).
Las semejanzas no pueden atribuirse, se dirá, al sistema económico: menos comunista uno que otro. En teoría, en la China no tendría que darse tal competición. O, por lo menos, tendría que ser algo más suave que en el Japón.
Tampoco me encaja (aceptemos que se trata del mismo sistema en ambos casos) con lo que dicen que es la cultura sino-japonesa, menos centrada en el individuo y más en la colectividad. Hay una alternativa: la familia. Son más familistas que los mediterráneos, a lo que parece, y salir adelante no significa que "yo" salgo adelante sino que "la familia" sale adelante. 
De todas maneras, me da la impresión de que intentar comprender aquellos comportamientos con esquemas aprendidos en la sociología estadounidense es como intentar aplicar el marxismo a una realidad tan distinta y distante como la latinoamericana. El peruano Mariátegui lo entendió bien (otra cosa son sus sucesores). No vendría mal un ejercicio parecido con la sociología (liberal o socialdemócrata) estadounidense  o, mejor, anglosajona al observar realidades distintas y distantes como las sino-japonesas.

1 comentario:

  1. Los seres vivos que van a la deriva no tienen inteligencia ni la necesitan, confían en la casualidad para poder comer. JOrge Wagensberg.

    Estos otros seres vivos saben muy bien lo que hacen, buscan algo desde el principio.

    ResponderEliminar