viernes, 22 de enero de 2010

Sentimientos anti-judíos

En la lista de catástrofes olvidadas con la que terminaba mi último post sobre Haití, olvidé, a mi vez, un caso muy particular, visto el entusiasmo contestatario que generó en un momento, para sumirse en el olvido después. Me refiero a Gaza. Amnistía Internacional sí que se acuerda del bloqueo que subsiste y donde no es aventurado utilizar el término "apartheid" (como lo hizo Jimmy Carter en su libro sobre Palestina y que tanta polvareda levantó en medios sionistas en los que cualquier crítica al gobierno de Israel es etiquetada inmediatamente de "antisemitismo"). Me pregunto qué fue de aquellas manifestaciones en defensa de Gaza. Igual es que ya no están recluídos, pueden viajar libremente, su abastecimiento está garantizado y los 30.000 lugareños que trabajan para las ONG extranjeras (de los cuales sólo 7 fueron detenidos cuando en Europa había manifestaciones en su defensa y se estaba en medio de la operación Plomo Derretido de hace un año) pueden cumplir su papel de contraparte de la fuente más importante de abastecimiento de lugar: las ONG, en particular las europeas. Y con algo de corrupción, todo sea dicho.
El otro día, en la edición impresa de El País -Madrid, edición Comunidad Valenciana- he visto una carta la director firmada por Sami Naïr protestando con el mismo tema: el embajador de Israel en España había defendido a su país achacando a Naïr sentimientos antisemitas y, por tanto, desacreditando cualquier crítica que se puediera hacer a un gobierno. Parece que hay un toque de arrebato para acallar cualquier posible crítica como forma de compensar el haber ganado una "guerra" (la operación Plomo Fundido, si es que eso es ganar y aquello fue una guerra), pero haber perdido la "batalla" de la opinión pública.
Pero no sólo se trata de respuestas oficiales. Si uno entra en los comentarios que acompañan la traducción y publicación de unos pasajes de las memorias de Isaac Asimov sobre el tema, en Le Monde diplomatique, verá que tampoco es imposible que se reaccione de esa manera ante una de las narraciones más lúcidas que he leído al respecto. Se trata de un judío que reacciona ante lo que considera inapropiado por parte del gobierno de Israel y que para que sus hermanos judíos entiendan la actitud de muchos gentiles estadounidenses hacia los judíos les pregunta a estos cuál ha sido su actitud hacia los negros estadounidenses. Vale la pena leerlo. Asombroso.
Los comentarios denigratorios ¡contra Asimov, ya fallecido! son precisamente los de los que lo desdeñan por... antisemita. Lo que otros llaman "autoodio" asumiendo que todos estamos obligados a decir "my country, right or wrong" y, si no lo practicas y te atreves a criticar a "los tuyos", estás contraviniendo a una de las religiones más enraizadas que es la del gregarismo en sus distintas versiones (nacionalismo -la propia nacion-, racismo -la propia raza-, etnocentrismo -el propio grupo- y así).
Ya intenté aclararme (escribo para aclararme) en otro post acerca de los referentes empíricos de las palabras semita, judío, sionista e israelita o israelí (que sé que, en este último caso, hay una sutil diferencia, pero que se me escapa), pero algunos más autorizados lo han hecho mejor.
Claro que hay sentimientos anti-israelíes e incluso anti-judíos y hasta anti-semitas. Por ejemplo, en los Estados Unidos según Gallup, pero con una salvedad que se observa en el gráfico:

 La opinión que merece el judaísmo como religión se acerca más a lo favorable con que los estadunidenses ven al cristianismo que a lo poco favoreble que ven incluso al budismo. Pero la palma de ser mirado con malos ojos es claro que se la lleva el Islam. Todo ello sin entrar en cómo están organizados unos pueblos y otros en el terreno de las relaciones públicas. Por lo dicho, los israelíes saltan a la mínima. No sé los musulmanes o, si se prefiere, los árabes.



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