miércoles, 6 de enero de 2010

Qué sabemos de Al Qaeda

Cada vez que se produce un bandazo, aunque sea mínimo, en la política de los Estados Unidos en Oriente Medio, aparecen, en radios y prensa, los expertos que nos explican qué está pasando y cómo hay que buscar a Al Qaeda en la nueva trama. No voy a negar la existencia de Al Qaeda, pero sí a recordar su carácter de comodín para justificar cualquier nueva política, como ha sucedido ahora en el caso del Yemen. En otras palabras, planteo la duda sobre qué sabemos, los mindundis de a pié como yo, sobre Al Qaeda, sobre todo si nuestra fuente de información no es directa sino que viene filtrada por estos expertos, de uno u otro corte.
Lo primero que la mayoría de los expertos no cuenta es algo de historia: qué pasó entre Yemen del Norte y Yemen del Sur y cómo se unificaron una vez se vino abajo el complejo político-militar de la Guerra Fría. Tampoco sitúan a Yemen en el mapa de las hambrunas de la zona. Cierto que no se llega al nivel de Somalia o Eritrea, pero no vendría mal saber en qué estado se encuentra. Y, ya que hablamos de mapa, nuestros expertos no suelen contar “dónde” está Yemen, es decir, qué lugar ocupa en la geografía del petróleo y su trasporte. Pero, obvio, uno no puede contarlo todo y, menos, descubrir las cartas de los líderes mundiales. Sí cuentan que la mitad de los detenidos (ilegalmente) en Guantánamo son yemeníes.
De todas maneras, hay dos cosas que me asombran en lo que oigo o leo de estos expertos. Lo primero, es la ausencia de dudas: lo tienen todo claro. Supongo que es porque o quieren trasmitir certezas a los lectores que por primera vez oyen hablar del Yemen o, más que probable, quieren dejar bien clara su autoridad. Como el lector quiere certezas, pues certezas tendrá de boca o pluma de quien no tiene motivos para dudar. Lo segundo que me fascina es la ausencia de cualquier referencia a las fuentes utilizadas para tanta aseveración sobre el indudable papel de Al Qaeda en la nueva aventura estadounidense.
Las fuentes pueden ser, por lo menos, tres. En primer lugar, el experto puede tener acceso a las declaraciones y documentos de los gobiernos implicados (excepto el del Yemen, que se juzga irrelevante). Es decir, que conoce la posición de los auto-implicados y autonombrados líderes mundiales. No me parece una fuente fiable, vista la trayectoria mentirosa de esos gobiernos (lo más cercano y documentado: las falsedades sobre Iraq para ocuparlo). Tampoco es una fuente fiable una vez conocida la historia de incidentes provocados por ellos mismos, comenzando por la voladura del Maine en 1898 en La Habana para provocar la guerra hispano-estadounidense, o el incidente de la bahía de Tonkín. Claro que se puede optar por una fuente u otra según las propias simpatías, no según criterios de veracidad y contraste de datos. Pienso en el agente doble o triple causante de la muerte de otros agentes de la CIA en Afganistán: el gobierno de Jordania dice una cosa y el de los Estados Unidos otra, sin que haya razones de peso para optar por uno u otro, excepto las propias simpatías o el racismo de pensar que los ricos nunca mienten y los pobres sí. No me fiaría yo, por tanto, de esas fuentes o, por lo menos, las tomaría con mucha cautela. Dudaría.
También dudaría si mis fuentes fuesen los servicios secretos en general y la CIA en particular. Por un lado, han mostrado suficientes casos recientes de chapucería informativa como para fiarse de ellos a pie juntillas: o tienen datos equivocados o tienen tantos datos que no saben aclararse, por ejemplo con listas de 500.000 sospechosos Y, además, también han demostrado una evidente y documentada propensión a “cocinar” los datos en función de los intereses políticos de sus jefes y no en función del respeto a la realidad (por muy escondida que esté) que se supone es su tarea. Todo ello sin olvidar el papel que en numerosas ocasiones han desempeñado intoxicando a la opinión con noticias falsas que jugasen a favor de decisiones tomadas y de difícil justificación. El papelón de Colin Powell en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas antes de ocupar Iraq viene a cuento.
Sólo me queda pensar que las fuentes de estos expertos sean fuentes propias. Que tengan acceso a una información privilegiada que les permita aseverar con rotundidad las cosas que ahora dicen… y que su propia trayectoria demuestra que olvidarán cuando ya no convenga ir en esa dirección. Es posible que tengan ese acceso privilegiado, pero lo puedo dudar de manera sensata. Además, sería como creer que, gracias a un arrepentido, tenemos conocimiento cabal del funcionamiento oscuro de una mafia. Nada de eso.
¿Qué queda entonces? La sospecha de que el comodín de Al Qaeda se vuelve a usar en función de unas nuevas decisiones que hay que hacer digeribles. Algunos de estos expertos podrían ser, simplemente, la voz de su amo, dispuestos a explicar “con datos” (pero “sin fuentes”), es decir, con puras aseveraciones, la bondad e incluso la necesidad de la nueva decisión. Si los Estados Unidos se vuelven atrás y abren de nuevo su Embajada y si te he visto no me acuerdo y esto sólo porque han echado el guante o matado a cinco supuestos activistas, pues se cambia el discurso o se hace circular que la "rama afgana" de Al Qaeda se hace responsable del ataque (?). Pero si llevan a cabo bombardeos con aviones teledirigidos como hacen en Pakistán, se explicará lo malo malísimo que es Al Qaeda. Y si  invaden el país, el experto reordenará sus datos y usará de Al Qaeda como criterio último de la decisión que corresponda. Eso sí, para darle mayor verosimilitud, inventará nuevos nombres (Al Qaeda Salafista del Yemen) o usará el de viejas franquicias como Al Qaeda en el Magreb Islámico (existia antes que Al Qaeda y sólo ha cambiado el nombre, pero eso no importa a los expertos que saben que "todo es lo mismo").
De lo dicho no debería concluirse que lo que dicen estos expertos es falso y que mienten. Ni, mucho menos, que lo que dicen otros en la dirección opuesta tenga que ser necesariamente verdadero y veraz. En un asunto en el que la intoxicación se convierte en agobiante, la conclusión que yo extraería es que hay que dudar antes de creerse lo primero que dice un experto, sea en un sentido o en el otro. Mala cosa es creérselo todo, pero peor cosa es creerse sólo lo que encaja con los propios prejuicios. El primer caso lleva a bobaliconería. El segundo, al fanatismo.

4 comentarios:

  1. Has visto la peli "In de Loop"'Viene a cuento.

    ResponderEliminar
  2. Pues no. Confieso que hace años que no voy al cine. ¿De qué va?

    ResponderEliminar
  3. De las fuentes "fiables"

    ResponderEliminar
  4. Ajá. Como no la he visto, no puedo opinar. Pero sí sé que no es lo mismo "fiable" que "aquella por la que siento simpatía o sintonía". "Mi" periódico (aquel con el que estoy en sintonía) no tiene por que "fiable" aunque lo sea para mí y, de hecho, me engañe.

    ResponderEliminar