domingo, 31 de enero de 2010

Otro mundo es difícil

Por más que sea posible, otro mundo es difícil. 
Sugiero, a este respecto, darle una ojeada a la página web del Foro Económico Mundial, el de Davos, y compararla con el Foro Social Mundial, el de Porto Alegre (y otros sitios, para complicar la cosa, Bahía, catalán, Madrid: cuanto más localista sea la revolución verbal, mejor).Qué dicen, qué proponen, con qué coherencia, con qué viabilidad y con qué apoyos.
Claro que "otro mundo es posible": afirmarlo es gratis, pero el problema es quién le pone el cascabel al gato, quién hace qué, dónde y cómo para que ese mundo sea probable. Para mantener el mundo actual tal como está y sacando tajada, "los de Davos" llevan mucho dinero, política, cooptación, relaciones públicas, amenazas, tiempo y organización como para que, con la buena voluntad del abrazo fraternal entre respetables miembros de las clases medias que sólo hablan, vayan a caer las murallas de Jericó, tan laboriosamente levantadas. Creer que ,con darles vueltas a las murallas, éstas caerán, como sucedió con Josué, es bíblico, pero no histórico ni, mucho menos, profético.
Mi esperanza era que, estando el sistema mundial tan alejado del equilibrio, pequeños aportes, aunque fuesen locales (pero reales, no sólo verbales o retoricos), pudieran mover el cambio en una dirección menos nauseabunda que la actual. Pero si se ve lo que está pasando en Venezuela, Bolivia, el Ecuador, se desvanecen mis esperanzas de que de ahí venga una alternativa real como llegué a pensar  y ahora reconozco mi error. El Ecuador, entre otras derivas autoritarias e incoherentes de su gobierno, acabará explotando el Yasuní; Bolivia, abocada al extractivismo, acabará sacando el litio del salar de Uyuni con su impresionante coste ecológico; y el gobierno bolivariano de Venezuela se vendrá abajo en medio de subsidios y corrupción. Y retórica. Y apoyo popular. Pero con creciente irrelevancia política.
Si las esperanzas hay que sustentarlas en los "países emergentes" (BRIC, Brasil, Rusia, la India y la China, es decir, en sus élitees y sus hiper-millonarios) apañados estamos. Cierto que no hay que albergar muchas esperanzas en el Congreso o Senado de los Estados Unidos: son propiedad de las grandes empresas y sacarlos a subasta en e-Bay no sería muy diferente de lo que hay ahora.

2 comentarios:

  1. Hola Jose María, justo ayer mientras comía estaba charlando con una amiga sobre lo que comentas en tu escrito. Al igual que tú, ingenuo de mí, pensaba hace no mucho que existía la posibilidad de una mejora, que no cambio, del mudo en el que vivimos. Sin embargo cada vez me resigno más a no creerlo así. Esta pregunta es la que mi amiga y yo nos planteamos durante el café, será cuestión de que los seres humanos somos así?, que aunque tengamos ideologías y pensamientos nobles, llegado un punto en el que ponerlos en práctica pueda significar algo para la gente no lo llegamos a materializar en el día a día. Será que el mundo que hemos creado nos atrapa de tal modo que es imposible no caer en actitudes egoístas, interesadas e injustas, porque de conseguir no hacerlo tendríamos que renunciar antes o después a esa posición que nos permite cambiar algo. Mi respuesta es que no, aún creo en las personas por encima de todo, porque hay personas en las que merece la pena creer, y mientras esas personas estén ahí, aportando sus granitos de arena, no hay nada perdido, una mejora es posible…que no cambio. Un saludo,

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  2. Te has hecho mayor, compañero. Cambiar el mundo es bastante complicado aunque es posible que, con pequeños aportes, acabe cambiando aunque no necesariamente en una "buena" dirección. Pero estoy contigo: es manifiestamente mejorable y se puede mejorar. Saludos

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