lunes, 18 de enero de 2010

Lo que me avergüenza de Haití

JPMorgan Chase se compromete a entregar una donación de un millón de dólares para la ayuda a los damnificados de Haití. El otro día comparé la donación inicial del gobierno federal, léase Obama, de 100 millones de dólares con los 128 millones que había ganado una pareja en una lotería estadounidense. Ahora, mucho peor, tengo que situar ese  generoso millón de dólares privado en el conjunto de bonus y pagos internos de dicha entidad: 29.000 millones de dólares, algo así como más del doble del producto interno bruto de Haití. Van a ser 9.000 millones en compensaciones y reparto de beneficios para los 24.000 empleados en la rama de inversión.
Por supuesto que las entidades financieras tienen todo el derecho del mundo a hacer con nuestro dinero lo que quieran y, si les va mal, ya vendrá el gobierno a rescatarlas. Pero podrían ser algo menos generosas con sus altos cargos. Resulta obsceno, y la frase es de Obama. Obvio que les interesa la cultura, pero algo más de estética por su parte no nos vendría mal. Una parte interesante de la opinión pública francesa y alemana va en la misma dirección.
Pero no es todo. Si lo que se dice en este artículo (éste sí en español) es cierto, a saber, que se está fomentando el caos y se está exagerando la violencia en algunos medios y que esto se está haciendo a propósito con el fin de legitimar una invasión en toda la regla ya que "Haití, como Estado, ya no existe", la cosa es para avergonzarse absolutamente.
Para terminar: Leo en la edición de hoy en papel de El País -Madrid- que los barrios ricos de Puerto Príncipe están prácticamente incólumes y sin grandes problemas de abstecimiento mientras que la destrucción y el hambre SIGUE estando en los barrios pobres, que es lo que suponía desde el principio. Pero esa desigualdad no llama a ningún sentimiento noble y solidario. Ni en México DF, ni en Mumbai, ni en Rio de Janeiro. Ni en ninguna de las capitales de esos países muy desiguales que cité el otro día.
Y, diga lo que diga hasta Regis Debray, no se trata de un "pueblo" o una "nación" asolada por la catástrofe, sino sectores muy concretos del susodicho o la susodicha (en el caso de que existan). Pueden enviar la ayuda que quieran, y más si son migajas. Pero que sepan que lo que se está jugando es otra partida.

2 comentarios:

  1. Hola José María. No quiero pecar de ingenuo pero dada que la situación en Haití parece -lo dicen los medios, con todas las reservas que se quieran hacer- caótica, ¿no es la actuación del ejército de los USA necesaria para poner orden y organizar la llegada de las ayudas?

    Por supuesto que convertir Haití en un protectorado de los USA es condenable, pero para evitar eso debería estar la UE y sus esfuerzos diplomáticos una vez que haya pasado el estado de emergencia actual. Una vez "normalizada" la situación se debería dejar que el estado haitiano se condujera de la mejor manera que supiera. Pero ahora me parece que lo urgente es solucionar este desorden y la cercanía de los USA facilita la movilización de su ejército para este menester.

    Después ya podremos criticar si el intervencionismo es -como seguro que lo será- excesivo. Yo confío en la UE en este sentido.

    A lo mejor sí soy ingenuo.

    Juanmi García

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  2. No me parece una ingenuidad. Es una opción que está encima de la mesa y que probablemente se lleve a cabo. No voy a juzgar ahora y menos las intenciones, pero el asunto tiene flecos interesantes: Brasil era el responsable de la misión de Naciones Unidas en Haití y su gobierno tiene pretensiones de convertirse en potencia regional, lo cual no es muy del agrado de la élite estadounidense. Que Brasil quede en mal lugar es tan bueno para USA como lo fue el ridículo de la UE en al ex-Yugoslavia (y la irrelevancia que va a tener en Haití, donde nadie la ha llamado).
    Me interesan las voces estadounidenses que rechazan ese "intervencionismo selectivo con apoyo mediático" de su país. Son ellos los que tienen que decirdir qué hace su país. Y los electores en España, qué hace el gobierno de España.
    Y me fascina la propuesta de Senegal (extendible a otros países africanos) de dar tierras a los haitianos para que "vuelvan a sus orígenes" de cuando sus antepasados no eran esclavos. Sería fantástico, porque se vería qué pasaba con los ricos de Haití: que se quedaban sin curro. A no ser que las tierras se diesen a los ricos, y los pobres fuesen a cultivarlas.
    Total, que el asunto es bastante más complicado que una catástrofe "natural".

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