martes, 26 de enero de 2010

El escáner que desnuda


Además de las observaciones, siempre pertinentes, de El Jueves que, como todo el mundo sabe, sale los miércoles, las hay de otro tipo como éstas de Randall Amster. Se pueden ver aquí con todos los detalles, cifras, datos, nombres de empresas y personas. Hay cuatro puntos de este último artículo que creo vale la pena subrayar:
  1.  Los contratos para fabricar y vender al gobierno  estadounidense esos escáneres eran anteriores a la histeria provocada por el fallido y chapucero atentado de Detroit. Una vez más, un hecho, real o ficticio (se puede discutir con mucha base si el video es de Bin Laden e incluso si Bin Laden es relevante), sirve para justificar decisiones tomadas con anterioridad. Como Pearl Harbor para que los Estados Unidos participara en la II Guerra Mundial o como el 11-S para que los Estados Unidos enviara tropas a troche y moche en Oriente Medio.
  2. Existe un lobby de antiguos cargos públicos, a muy alto nivel en los gobiernos, para convencer de la importancia de estos escáneres y en el artículo se citan las cifras que van a dedicar los PAC (Comités de Acción Política, lobbies registrados) para remachar el apoyo de congresistas y senadores a dichas compras. Si, hasta ahora, la empresa en cuestión sólo daba dinero a los Republicanos, ahora lo va a hacer a los dos partidos. Para desgracia de resignado observador, no se sabe cuánto dinero van a dar a políticos de la Unión Europea en general, a sus partidos en particular y a sus cargos (también de los distintos Estados) todavía más en particular.
  3. El artículo afirma que hay estudios que prueban que no hay para tanto, que esos escáneres realmente existentes no garantizan nada y que sigue siendo posible meter en el avión elementos explosivos. Todavía más a lo sencillo: los paraguas plegables pasan el escáner normal y, sin embargo, sus ballestas pueden amenazar la yugular de las azafatas con mucha facilidad y capacidad de persuasión.
  4. Encima, no hay estudios que dejen claros los posibles efectos colaterales de someterse a tal examen, cosa especialmente importante para los "frequent flyers", a los que vuelen con frecuencia y que, por tanto, serán sometidos con frecuencia a tales aparatos. Recuérdese lo que pasó con los rayos X hasta que se supo que tenían efectos nefastos sobre las mujeres en general y sobre las embarazadas en particular.
El artículo concluye con una advertencia sobre la proliferación de tales artilugios que acabarán estando en bancos, escuelas o centros comerciales. El artículo no lo dice y tal vez sea exagerado concluir así, pero hay principios que se están violando en aras de una seguridad que dicha violación no garantiza y basados en miedos muchas veces provocados y, en todo caso, exagerados, aunque no irreales, y que tendrían fórmulas más sencillas y baratas de ser abordados.

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