miércoles, 20 de enero de 2010

Conversiones terroristas en la cárcel

Un interesante estudio sobre la radicalización que sufren algunos encarcelados en las prisiones británicas donde, se dice, debe de haber más de un centenar de presos por asuntos relacionados, de una forma u otra, con el terrorismo islámico.
Interesante por los factores que analiza en dicho proceso de radicalización (amén de una breve, pero sugestiva, comparación con lo que sucede en las cárceles de Arabia Saudita en el mismo sentido que en las británicas a las que habría que añadir la de Bagram, Afganistán). Por un lado, los que se radicalizan reciben apoyo moral ¡y físico! de los ya radicalizados, además de satisfacción espiritual y algunas promesas para la otra vida. Es el papel de los propagandistas ya radicalizados. Pero, por otro lado, el maltrato (no como la tortura que se dice que sí existen en las cárceles de Arabia Saudita), el racismo, la marginación y la exclusión social son factores que empujan a esa conversión como los anteriores atraen al posible converso. No vendría mal saber qué tipo de procesos se están produciendo en las cárceles españolas con los presos de ETA donde, parece, una cuarta parte estaría recorriendo el camino opuesto al del informe británico, es decir, se estarían "des-radicalizando".
Pero interesante también por el lenguaje. "Unlocking Al Qaeda. Islamist extremism in British prisons" es el título. Cierto que, en página 20 y 21, dan definiciones bastante elaboradas de islamismo, jihadismo, wahabismo y hacen ver que no todo es lo mismo. Y cierto también que en página 95 reconoce la existencia de cinco grupos (cinco) catalogables como islamistas radicales. Lo que es curioso es que atribuya a sólo uno, Al Qaeda, el honor del título cuando es obvio que no todos los extremistas islamistas se convierten en radicales adscribiéndose a Al Qaeda. De nuevo, esa curiosa y sospechosa manía de reducir todo el problema a Al Qaeda.
Y lo más interesante para mí: que a pesar de las sospechas que puedo concebir sobre las intenciones propagandísticas o de márketing en el título, el informe deja claro el papel secundario, aunque no por ello menos real, que tiene la religión en todo este asunto, razón por la que no vendría mal llamarlos de otra manera que no fuese extremistas islamistas. Porque es como si a los miembros de ETA los llamasen extremistas ¿qué? ¿catolicistas porque "nacieron en un seminario"? ¿nacionalistas? ¿marxistas-leninistas?. El problema, me parece, no está en el adjetivo sino en responder a una simple pregunta que normalmente se evita y que el estudio afronta: ¿por qué dan ese paso? (y en el caso de ETA ¿por qué dan el paso contrario?). Que se trata de conversos al Islam (en el caso británico) no parece que sea la norma, aunque hay casos. Que se trate de radicalización de una creencia previa, parece que hay muchos más. Pero ¿por qué se produce? ¿Por qué la mayoría de musulmanes -o de vascos, si se me premite el paralelismo- no están por la práctica del terrorismo y estos sí? ¿Qué caldo de cultivo los nutre? ¿Qué factores personales intervienen? Porque una cosa es la existencia del terrorismo (en cuyo caso creo que hay que buscar factores sociales) y otra cosa es que una determinada persona dé el paso y lo practique o pretenda practicarlo (en cuyo caso lo que hay que buscar es en la persona y su contexto).
Cualquier cosa, menos cometer el error de análisis hablando de "choque de religiones" (o, si se quiere la cita falsamente erudita, "choque de civilizaciones") o, para el otro caso, "choque de naciones". El análisis concreto de situaciones concretas dice que no lo hay. En el caso de las "naciones", el choque, si se da, es entre los que dicen representar a una supuesta nación (la vasca) y los elegidos democráticamente para hacerlo, aunque su nación sea tan supuesta como la otra, diga lo que diga la Constitución, que es como si dijese que dios existe.
Eso sí: además de las conversiones en las cárceles, también hay asesinatos y suicidios. Es el caso conocido sobre Guantánamo.

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