domingo, 18 de octubre de 2009

Sospechas petroleras

Hace unos días era Repsol la que anunciaba el descubrimiento en Venezuela de un fabuloso depósito de petróleo con el que se podría abastecer a España durante cinco años. Que estaba en Venezuela y que el hallazgo se hizo en sociedad con una petrolera italiana, ENI, se dejaba un poco en la sombra. De hecho, algunas fuentes hablaban de que esperaban a evaluar los resultados antes de informar oficialmente al ministerio de energía y petróleo venezolano, reconociendo que en Venezuela se encontraba la mayor concentración de reservas del Continente. Una vez hecho oficial, se añadía que Pdvesa, la empresa petrolera estatal venezolana, adquiriría el 35 por ciento del consorcio para la explotación y que Repsol-YPF (curioso que en la prensa española no aparezcan los Yacimientos Petrolíferos Fiscales argentinos, por cierto, recientemente multados por abuso de posición) se encontraba muy confortable en Venezuela a pesar de las nacionalizaciones que se estaban produciendo en el país.
Ahora es la China la que anuncia que ha encontrado, precisamente en el Tibet, un yacimiento de metano capaz de abastecer a la China "durante largo tiempo". Precisamente en el Tibet, zona "china" a la que China dedica particular atención informativa, por ejemplo con el People's Daily,
Los descubrimientos, que no tengo por qué dudar de su veracidad, tienen lecturas internas en cada caso y, probablemente, su anuncia tiene un par de lecturas más retorcidas. Una, bursátil, como modo de mejorar el valor de sus acciones. La otra, medioambiental, porque, a medida que se acerca el encuentro de Copenhague sobre el medio ambiente, habrá que convencer a la ya de por sí indiferente opinión pública al respecto para que no se preocupe por el "pico del petróleo", la crisis enérgética, la transición a una economía post-petrolera y demás zarandajas que, desde el punto de vista de las petroleras, distorsionan el debate sobre el calentamiento global, cuando todo el mundo sabe que igual ya se ha detenido y tampoco hay por qué preocuparse por el asunto. No hay problema, pues, con el petróleo. Larga vida y larga marcha.

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