jueves, 8 de octubre de 2009

Mentiras en política

Se trata de tres actividades diferentes: la propaganda, la descripción y la contrapropaganda.
1, La propaganda puede ser la de una larga lista que me envía un amigo con frases de políticos del Partido Socialista, ahora en el gobierno de España. Las doy por buenas aunque no vengan con la fuente (que siempre viene bien para ver el contexto del que se sacan) y mezclan aparentes errores con evidentes mentiras o engaños. Doy por supuesto que tal lista se ha confeccionado para convencer al electorado de que no deben votar a los socialistas ya que no son de fiar: mienten y algunos más que otros.
2. Lo primero que se me ocurre es una lista, aunque no tan larga, de frases de políticos del Partido Popular, ahora en la oposición en España pero en varios gobiernos autonómicos como el valenciano. Van de Aznar pidiendo que se confiase en él y que había armas de destrucción masiva en Iraq hasta las ocurrencias de Camps sobre si sus trajes habían sido pagados por otro o no. También aquí (y no voy a dar las fuentes) hay mezcla de errores y mentiras. Pero confecciono la lista (que no envío) para hacer ver que el problema no es el de los socialistas o los "populares" sino el de una clase política que, en campaña, dice lo que mejor le parece y, como están en campaña perpetua, acaban mintiendo con una frecuencia mayor de la que sería de desear en una democracia en la que el electorado decida con conocimiento de causa. No hay que exagerar. También Cicerón engañaba (eso sí, con mejor oratoria) y de eso hace mucho tiempo. Pero el caso es que la clase política (y no sólo la española) tiene esa tendencia a mentir que la hace tan digna de desconfiaza como, encuesta tras encuesta, parecen mostrar cada vez más electores.
3. Pero mi intento de completar la primera lista con una segunda que permita hacerse cargo del problema con que nos encontramos en muchas democracias y que es el de la mala calidad de la democracia debida en muy buena parte a la mala calidad de la clase política, tiene un riesgo evidente que también se observa en esta clase política: la de usar la segunda lista como una contra-lista. Si alguien habla de la corrupción del Partido Popular y se enumeran los elementos del caso Gürtel, siempre habrá alguien que hable de la corrupcíón del Partido Socialista y enumere los elementos del caso Filesa. Al grito de "y tú, más", la discusión consiste en lanzarse los cadáveres en los respectivos armarios.
Mal servicio a la democracia en 1, 2 y 3. Pero parecería obvio que lo que se pretende no es mejorar el sistema sino ganar en él y, para eso, todo vale. Ética política que, ciertamente, no tiene mucho que ver con la ética cristiana. Porque se miente (contra el octavo mandamiento) tanto al falsear la información que se da como al ocultar parte de la información que se tiene. Y el que venga detrás, que arree.

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