domingo, 27 de septiembre de 2009

Vocabulario poco inocente

Mi primer salto al oír una palabra ha sido con el noticiario de una radio española de tendencia conservadora: se referían a Micheleti como "presidente de Honduras" y a Zelaya como "ex-presidente". Hay formas alternativas, como he podido oír en otra radio, algo menos conservadora (aunque todas lo son): Micheletti sería el "presidente de facto" y Zelaya sería el "depuesto presidente". Hay más posibilidades que se encuentran en la prensa escrita tanto en papel como digital: respectivamente, "golpista" y "presidente" o, por lo menos, "presidente accidental" y "presidente constitucional". El elegir una u otra es ya una declaración de principios y no viene tanto determinada por la realidad cuanto por la ideología de quien escribe o habla.
Y en un periódico español en papel leo que Ahmadineyad está dispuesto a permitir el acceso de la AIEA al "laboratorio clandestino". Ahí hay también una declaración de principios, pero es obvio que el susodicho laboratorio nuclear ya no es "clandestino". Lo fue: secreto, oculto, encubierto. Pero ahora el laboratorio es patente y público, cerca de la ciudad santa de Qom y con una serie de accesos bien visibles. Bien está que la Agencia acceda al laboratorio, pero no será ya (ni es) clandestino. Lo que, de momento, escapa a la observación es si el enriquecimiento de uranio es para conseguir energía o para construir bombas atómicas, que es un juicio de intenciones de momento aunque lo haga suavemente el New York Times, algo mejor que el español al que me estoy refiriendo (a todo hay quien gane, aunque la palabra sea "secret" o "covert"). Pero el laboratorio no es "clandestino".
Y eso que parece tan obvio, a no ser en caso de extremo pro-sionismo, deja de serlo en el caso de Honduras: cada una de las palabras es vista como obvia por sus defensores. Pero de inocentes, nada. Vuelvo a uno de mis textos favoritos que ya publiqué a propósito de la "globalización":¿Que vocabulario se terminará usando? Humpty Dumpty se lo contestaba a Alicia en el capítulo 6 de Alicia a través del espejo:
--No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria»-- observó Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
--Pues claro que no..., y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».
--Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado»--objetó Alicia.
-- Cuando yo uso una palabra --insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso-- quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.
--La cuestión --insistió Alicia-- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
--La cuestión --zanjó Humpty Dumpty-- es saber quién es el que manda..., eso es todo.

2 comentarios:

  1. He leído una cita de Bergamín que me ha encantado: " Si fuese objeto sería objetivo, como soy sujeto soy subjetivo". Otra cosa es utilizar descaradamente el lenguaje o las imágenes para sesgar la realidad a favor de tus intereses y además perjudicando a terceros.

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  2. De acuerdo: subjetivos somos todos, pero se trata de evitar que el color del cristal con que se mira acabe deformando lo que se mira. Si se hace por intereses se llama o ideología o manipulación/mentira cochina.

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