martes, 29 de septiembre de 2009

Plutocracia, teocracia

Es un lugar común hablar del "régimen de los ayatolá" en Irán, donde los Guardianes de la Revolución deciden quién va y quién no va de candidato a unas elecciones "libres" (libres de votar a uno o a otro, pero no libres como para que cualquiera pueda ser candidato). Es menos frecuente hablar del "régimen del dinero" en los Estados Unidos, donde los lobbies y las aportaciones dinerarias de las grandes empresas deciden no quién va o no va de candidato sino quién puede disponer del dinero necesario para llevar una campaña tan costosa como la de los Estados Unidos.
Open Secrets publica los datos. En el último ciclo político, los candidatos al Congreso que ganaron el escaño (de los 403 que querían ser reelegidos, 380 lo fueron) gastaron en media 1.372.539 dólares. Los perdedores, en media, gastaron 492.928. El Senado es un poco más caro: la media de los ganadores fue de 8.531.267 y la de los perdedores fue de la mitad (de los 30 que buscaron la reelección, 25 lo fueron, ya que lo "normal" es perpetuarse en el poder como un Uribe o un Chávez cualquiera).
Por supuesto, también aquí hay clases: para el Congreso, la campaña más costosa subió a más de 7 millones de dólares; para el Senado, a casi 22 millones.
Los Comités de Acción Política (los lobbies, PAC) estuvieron presentes, aproximadamente, con la mitad del gasto medio para el Congreso y con una cuarta parte para el Senado.
Estos datos también los ha comentado Tom Engelhardt que ha añadido un artículo de Arundhati Roy sobre qué está pasando con la democracia (y qué puede pasar en Cachemira entre la India y Pakistán).

Como se tendría que saber, España se encamina a ese sistema, sólo que se hará a la latino-católica y no a la anglosajona-protestante, es decir, se hará de tapadillo, con financiación ilegal de lobbies y empresas, amén de la corrupción política. Según Murphy, si algo puede empeorar, lo hará inexorablemente.

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