jueves, 24 de septiembre de 2009

Impuestos

Un fantasma recorre Europa, por lo menos desde Alemania a la Península Ibérica: el de si hay que subir o bajar los impuestos, aunque unos lo hacen en plena campaña electoral y otros, más cautos, lo plantean con mucha antelación. Son varios los argumentos que se utilizan por parte de tirios y troyanos.
El primero es, obviamente, el electoralista. A (casi) nadie le gusta pagar más impuestos y hay que edulcorarlo de alguna manera para que no se convierta en un argumento para votar a los que dicen que los van a bajar y es de esperar que no lo hagan como papá Bush que, en su campaña para llegar a la presidencia, dijo aquello de "read my lips: no new taxes" y así fue: no aumentó los impuestos pero aumentó las tasas.
Lo segundo es el estatalismo, la idea de que el Estado debe resolver muchos problemas para lo cual necesita más dinero. El Atlántico divide a la OCDE en dos grupos: a un lado, los que desconfían del gobierno central y no quieren que se meta en asuntos para los que necesita más impuestos, por ejemplo, una reforma sanitaria. Al otro lado, los que esperan que el gobierno central les resuelva una gran cantidad de problemas sobre todo de seguridad, aunque no siempre estarán dispuestos a aportar dinero. Es lo que se llamó la "crisis fiscal del Estado": las demandas al Estado aumentan y la propensión a sufrargarlas mediante impuestos disminuyen, así que el Estado tiene que recortar gastos (normalmente sociales) para solucionar la necesidad de gastar más porque se lo pieden los electores y la dificultad de financiar ese gasto.
El tercer argumento, muy usado cuando se trata de subir impuestos, es el clasismo: que los que más tienen paguen más. Eso es, al fin y al cabo, el pacto del Estado del Bienestar: los ricos pagan más y los pobres no hacen la revolución porque les "gotea" (trikle down) la riqueza de "los de arriba" mediante lo que han aportado a las arcas de ese Estado del Bienestar. Como últimamente, en la crisis, el Bienestar ha sido para Bancos y grandes empresas, las afirmaciones clasistas suenan a vacías de contenido y, a lo más, se queda en un intento de recortar los "bonus" que reciben los altos ejecutivos de nuevo con dos modelos: el que los corta para todos (en realidad, que dice que los va a cortar, pero del dicho al hecho hay un buen trecho) y el que los vincula al beneficio (que es de sentido común: una empresa que tiene pérdidas no debería aumentar los ingresos de los que no la han sabido llevar bien).
Pero el argumento que más me interesa (y encuentro a faltar) es el de lo que llamaría el "democratismo". Muy sencillo: ni los tirios ni los troyanos pueden asegurar que su receta vaya a funcionar para salir de la crisis y ninguno asegurará que va a favorecer a "los de arriba". Nadie posee la verdad y la teoría económica, a estas alturas, no es una gran ayuda. Se puede argumentar con ejemplos (qué sucedió en tal sitio en tal año cuando gobernaba Pepito como efecto de los impuestos), pero los ejemplos no prueban nada aunque no sea más que porque no hay dos situaciones idénticas, son muchas las variables que intervienen y nadie puede asegurar, a estas alturas, que las políticas de oferta (neoliberales) son mejores universalmente que las políticas de demanda (keynesianas). Ni para un mismo país. Se hace, sí. Y es entretenido ver la discusión. Pero, para nuestra desgracia y nuestra suerte, sólo queda un remedio: el voto. Y si no funciona, se vota al otro sin garantías de que la nueva receta, en la nueva situación, funcione como habría funcionado en el caso de que los anteriores la hubiesen aplicado. La grandeza de la democracia es que se puede cambiar de errores gubernamentales. La debilidad es que hay que esperar a las siguientes elecciones, y más en países, como los Estados Unidos, en los que se producen con fecha fija.

2 comentarios:

  1. Los partidos incorporan que no asumen, la lucha contra la pobreza, la preservación del medio ambiente, el cuidado de los colectivos vulnerables "buenos" (alzheimer, personas con movilidad reducida.. le cuesta más cuidar y recuperar a los "malos") y al final todo se simplifica en lo haremos con más impuestos lo haremos con menos.
    Gobernar la complejidad con simplificaciones tiene riesgos, pero produce réditos electorales, entre ellos eliminar del debate los que exponen pensamientos un poquito más elaborados.:-(

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  2. Estimado Jose Maria:

    Creo que las elecciones no solucionan el problema porque no existe alternativa.

    Dicho esto, podemos justificar de muchas maneras, la subida de impuestos.

    Pero el problema al que nos enfrentamos es que si no se puede gestionar la politica monetaria ni los tipos de intees, a cualquier gobierno solo le quedan dos vias, el endeudamiento y la recaudacion(dentro de unos limites).
    Por tanto le corresponde a quien gobierna gestionar.

    Lo triste de esta cuestion, es que todo el mundo piensa que vive de su dinero, y la realidad es que vivimos del trabajo de los demas.
    http://rentabasica.blogspot.com/2009/09/subida-de-impuestos.html

    Un saludo

    Jose Miguel

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