sábado, 4 de julio de 2009

A vueltas con Honduras

Como buen empirista (mi santo patrón es Francis Bacon), me intereso por los "ídolos" que construye la gente, sean "ídolos de la caverna" (idiosincráticos), "del foro o mercado" (fruto de la interacción), "de la tribu" (compartidos con otros grupos sean nacionales, ideológicos o religiosos) y así sucesivamente. Pero son estos últimos los fantasmas que más me interesan.
El reciente golpe de Honduras es un buen ejemplo de cómo funcionan estos ídolos. Como es sabido, no hay dato que, convenientemente torturado, no acabe confesando lo que desea el torturador y sus "ídolos". Y hay un caso particular en el que la tortura del dato es manifiesta.
No me refiero a la legalidad mayor o menor del golpe y si el ilegal era Zelaya. Por lo menos, sí parece que, en el caso de que se hubiese dado el golpe para defender la Constitución, el medio puede considerarse como excesivamente desproporcionado con respecto al fin.
Tampoco me refiero al uso que veo que se hace del caso para arrimar el ascua a la propia sardina y arremeter hasta contra el "neofalangismo español" (?). Obviamente sin pruebas, sólo mediante afirmaciones rotundas que te crees o no te crees.
Lo que más me interesa es lo del papel de los Estados Unidos en el golpe, asunto sobre el que tengo muchas dudas pero del que sí observo una clara toma de postura previa al análisis de los datos (escasos, fragmentarios, manipulados por definición) de forma que estos se interpretan o incluso se eligen en función del propio pre-juicio, anterior al juicio.
Obama rechazó el golpe, dirán unos, pero no lo hizo con el entusiasmo con que lo hicieron otros (la Unión Europea en general y el gobierno de España en particular). Ahí hay ya una división entre unos anti-imperialistas y otros (los que creen que la Unión Europea no es imperialista sino que se trata de una hermanita de la caridad, humanitaria, desprendida y generosa). Pero obsérvese que lo que se hace no es constatar sino interpretar. Cierto que algunos bajan al análisis preciso del lenguaje de Obama, pero, por lo general, la interpretación de la distancia de Obama y, por tanto, de que está detrás del asunto es previa a los datos.
Hay una versión más sencilla de lo mismo: Los Estados Unidos y la Unión Europea están en el mismo lado de la condena hipócrita y únicamente verbal y retórica. Los que realmente han condenado el golpe son la Organización de Estados Americanos (OEA). No hay más que ver el papel jugado por Insulza (que, por cierto, no fue el candidato de los Estados Unidos para ocupar la secretaría general de la Organización). También aquí hay un exceso de interpretación aunque no por ello sea descartable (No estoy juzgando la verdad o falsedad de la proposición, sino el mecanismo mediante el cual se llega a formularla).
Pero asumamos que los Estados Unidos estuvieron detrás del golpe. Habrá que explicar si eso lo hizo antes del golpe, si dudó durante el golpe y si está a la espera de qué pueda suceder para dar marcha atrás en la retórica usada por Obama. Sin embargo, lo que hay que explicar sobre todo es por qué estuvo detrás en algún momento. Disponemos de varias explicaciones del "parti pris" ideológico previo al juicio, es decir, el pre-juicio (que, insisto, no por serlo es necesariamente falso).
La primera y más fácil es porque siempre lo ha estado. Por lo menos desde que Negroponte fue embajador en el país y, dicen, comenzó un determinado tipo de violencia política. Seguimos en las mismas y, por tanto, nada que demostrar. La Escuela de las Américas habría entrenado a los militares golpistas, luego está detrás del golpe.
La segunda también es clásica: las empresas multinacionales. El antecedente del golpe contra Allende la hace verosímil, pero no por ello queda probada. En el caso presente no se trata de la ATT y compañeras martirizantes sino de la industria farmacéutica. Improbable. Quiero decir: de difícil prueba, aunque sea verosímil.
La tercera se refiere a las intenciones (que yo desconocía) de Zelaya de meterle mano a la presencia militar estadounidense en Honduras. Es posible y eso explica por qué Rafael Correa, que tiene también una base en el Ecuador, la base de Manta, acompañaría a Zelaya en su posible retorno al país. Pero no explica por qué Correa sigue en el poder y Zelaya no.
Hay una cuarta explicación, que es la que más sentido parece tener, pero que, al mismo tiempo, me resulta más sospechosa. Se trataría de la intención de Zelaya de adherir Honduras al ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, iniciada por Chávez y Castro, que se extendió a Bolivia, Nicaragua y Haití y que el mes pasado contó con nuevos miembros: el Ecuador, San Vicente y las Granadinas. En la medida en que ALBA es una alternativa al ALCA (Área de Libre Comercio), los Estados Unidos podrían ser contrarios a la difusión de esta epidemia que podría convertirse en pandemia latinoamericana y hacer que América Latina dejase de ser el "patio trasero" de los Estados Unidos, existiendo Unasur, TeleSur, Banco del Sur y demás iniciativas que se alejan de la tutela estadounidense.
¿Por qué me resulta sospechosa? Pues porque ayer, en un momento de despiste, me puse a ver el noticiario de la CNN+, versión para españoles de la CNN en sus distintas versiones. El asunto de Honduras se trató silenciando las manifestaciones hondureñas contra el golpe (como en el caso de Sherlock Holmes, lo importante no fue que el perro ladrara sino que NO ladrara). En su lugar, aparecía una viejita hondureña (más o menos de mi edad y con la misma representatividad que yo, sólo que ella contestaba de forma anónima y espero que fuese hondureña y hablase desde Honduras) viejita que afirmaba que los hondureños estaban a favor del golpe porque Zelaya se había entregado a Chávez y los hondureños no querían tener nada que ver con dicho señor. La inefable televisión de "estás pasando, lo estás viendo" añadía una toma de Chávez hablando del asunto y una entrevista con un pastor protestante (después de haber explicado la importancia de las iglesias protestantes en el país) afirmando que Zelaya no debería volver a Tegucigalpa, opinión que se incrementaba diciendo que la conferencia episcopal (católica) iba a pronunciarse también al respecto (en un bello ejercicio periodístico de "perro morderá a hombre", en futuro y banal, como decir que la conferencia episcopal venezolana estuvo a favor del golpe que intentó poner a Carmona en la presidencia de Venezuela o como decir que la conferencia episcopal española ha tenido algunas connivencias observables con el Partido Popular). Dar ese tipo de "pruebas" es muy sospechoso y más sabiendo que la empresa ha tenido sus más y sus menos con estos golpismos (no con el español, todo hay que decirlo).
Personalmente, creo que ha habido algo de participación estadunidense. Cuánta, no lo sé. Y eso que creo no puedo demostrarlo, así que me reduzco ha dar como interpretación lo que en otros contextos se afirma como dato incuestionable. Efectivamente, una de las mejores maneras de defender un pre-juicio (o una mentira -el prejuicio no es una mentira sino que puede ser un error y no necesariamente-) es afirmarlo con rotundidad y repetirlo como un mantra hasta que uno se convence del todo. Y si, encima, lo comparte con otros, "certeza" asegurada.

(Añadido el 6 de julio: Una opinión más autorizada que la mía con datos que relativizan la participación de los Estados Unidos en el "evento". En castellano y de quien tiene motivos para recordar el golpe del 11-S en Chile. En la dirección opuesta y en francés, las razones para pensar que Obama no es inocente)

2 comentarios:

  1. Gracias por tu sinceridad e iniciativa. Comparto tu opinión expresada en este artículo (con la ligera diferencia que me siento más inclinado por el móvil numero tres) y, efectivamente, me alegra contribuir a tu certeza, sabiendo que contribuyes a la mía.
    Saludos desde Barcelona,
    Marc Figueras.

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  2. Gracias, Marc. Saludos desde la periferia.
    Pero que compartamos certezas no nos garantiza que conozcamos las cosas como realmente sucedieron. Sólo nos da una "certeza" que más tiene que ver con la fe (creer en lo que no se ve) que con la observación empírica. Es más deductiva (aplicamos los pre-juicios a la observación) que inductiva (sacamos conclusiones a partir de datos contrastados). Pero mejor reconocerlo que auto-engañarse.

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