jueves, 2 de julio de 2009

Cenas plenas

Se me abren las carnes al leer esto en el Washington Post de hoy
The Washington Post asked lobbyists and business leaders to pay $25,000 to attend a dinner discussion with government officials and journalists at the home of its publisher, and then canceled the event after the invitations became public
Lo que me fascina no es el papel de Celestina que adopta el periódico reuniendo a los grupos de presión (lobbies), grandes empresarios, políticos y periodistas. Lo que me deja atónito es el precio del refrigerio: 25.000 dólares. O no hay crisis para ellos o los beneficios alcanzables en tal evento superaban los 25.000. Aunque puedo imaginar que hay gente que paga tales sumas por ver a U2 desde la primera fila, no creo que sea el caso. Lo que sí está claro es que, aunque el Post haya tenido pérdidas millonarias el último año -como tantos otros periódicos, en este caso 19,5 millones-, la cifra de 250.000 dólares que da Politico de la "rebajita" que se haría por asistir a 11 de esas cenas planificadas raya en lo ridículo. Pero todo vale con tal de sobrevivir. Otros roban directamente y los meten en la cárcel. Pero es que son rateros. Hay que ser "too big to fall".
Cómico: se canceló cuando se publicaron los nombres de los participantes. Naturalmente, "el nombre del W.P. no está a la venta". Será que no se vende, pero se alquila... ¡y a qué precio!. Y se publica en el W.P. Tela.
Encima, no es novedad: el Wall Street Journal y The Economist lo hacen regularmente como forma de mejorar sus cuentas de resultados.
Pero tampoco es que haya sorpresa para los que conocen la obra de Ferdinand Braudel: desde que hay capitalismo, ha sido así, y en la cumbre se hacen arreglos que nada tienen que ver con el mercado de infinitos ofertantes e infinitos demandantes, todos con información completa y libertad absoluta para vender y comprar. 25.000 dólares es un pastón para mí, pero no debe de ser mucho para los lobbies, los grandes empresarios y los políticos corrompibles o, mejor dicho, aptos para las "business politics". Y después entran los periodistas, claro. Independientes, claro.
Que paren el mundo, que me bajo.

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