domingo, 5 de julio de 2009

Popularidad presidencial

A diferencia de Bush II, cuya aprobación cayó en picado a poco de tomar posesión de su puesto y que sólo tendría subidas-para-volver-a-caer con el 11-S, la "misión cumplida" y la captura de Sadam Husein (que yo recuerde), el problema de Barack Husein Obama es que la aprobación se mantiene relativamente constante (con una muy ligera tendencia a disminuir, pero eso es el poder, porque una cosa es predicar y otra dar trigo), pero lo que aumenta es la desaprobación, fruto, probablemente, de las campañas furibundas en su contra desde radios y televisiones (Para no confundirse, recuérdese la costumbre estadounidense de poner primero el número del mes y después el día que corresponda: su 7/11 sería nuestro 11-S).


Otras fuentes, aunque con menor perspectiva temporal, llevan a las mismas conclusiones al tiempo que permiten algunos matices sobre los componentes de esa aprobación:


Si la estrategia de márketing de Bush, a lo que parece, era intentar recuperar la aprobación con medidas espectaculares, la aparente estrategia de Obama es la de afianzar las aprobaciones en los grupos de interés que sabe que le apoyan.
La ventaja de los demócratas estadounidenses es que el Partido Republicano tiene problemas internos.
¿Alguna idea sobre cómo se plantea la cuestión en las Españas? Si vamos a radios y periódicos afines al Partido Popular, la cosa es clara: como con Obama, a enfervorizar a las masas manipulando su agresividad (verbal). Pero no veo tan clara la estrategia del Partido Socialista, si es que tiene una. A nivel local (donde vivo), ciertamente no.

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