viernes, 31 de julio de 2009

La lógica terrorista

Las autoridades españolas estaban en un máximo de alerta ante el 50 aniversario de la aparición de ETA. Y ha habido dos muertos y numerosos heridos.
Ya resulta difícil interpretar esos hechos como medios que pretenden llevar a un fin, sea la construcción de una Euskal Herria libre y socialista o el simple banderín de enganche para otros gudaris que quieran seguir tan "heroica" senda, pasando por el intento de forzar una negociación política. Son los fines pensables, pero desde una notable falta de sentido de la realidad. El acto terrorista no da un solo paso hacia la Askatasuna, la Libertad, ni crea más simpatizantes de los 150.000 existentes y menguantes ni va a forzar una cuarta negociación después de la de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. De manera empírica, el medio (el acto) no lleva a ninguno de esos tres fines.
Pero parece que la interpretación instrumental (el acto terrorista sería un medio para lograr un fin) ya no sirve. Para muchos que en su momento defendieron a ETA, ya sólo se trata de un problema policial, ya no político. Los fines ya son irrelevantes. Me ha impresionado escucharlo en boca de quien, desde fuera, ha hablado con unos y otros en el País Vasco y a ambos lados de los Pirineos. Policial quiere decir que se trata de evitar más muertes mediante la vigilancia, la infiltración, el espionaje y la detención, juicio y eventual encarcelamiento. Ya no hay otra.
¿Qué interpretación queda entonces ante estos hechos de sangre? Se trata de pura comunicación: significan "existimos" aunque ya no se pretenda lograr algo con tales actos. Sólo expresar la existencia. Y de una manera nihilista que sería simplemente tonta si no se llevase por delante vidas y dolor.

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