domingo, 19 de julio de 2009

Identificar a los actores

Repasando los posts sobre Honduras y las citas que aparecen en los mismos, al igual que los posts de los blogs amigos que cito al margen (en particular, uno Theotonio dos Santos) y algunos más encontrados en esta selva de internet, no es fácil llegar a una conclusión "inductiva", es decir, partiendo de los datos y llegando a una conclusión ya que lo que domina es el texto "deductivo": uno ya tiene su idea y busca los datos que encajan en la misma, afirmando en muchos casos sin proporcionar pruebas; a lo más, cuestión de verosimilitud desde el punto de vista de la idea inicial.
Por supuesto que es relativamente fácil decir (y parecer que se prueba) que "Obama estuvo detrás del golpe" o que "ha sido cosa de los Estados Unidos" o que "el imperio contraataca" o que "Washington financia y apoya el golpe" y cosas por el estilo.
Ya he dicho que tengo mis dudas sobre esa personalización de la política: Obama claro que toma decisiones, pero es obvio que forma parte de un engranaje cuyos componentes no puede controlar y menos para un caso menor dentro de los líos en los que anda metido directa y personalmente.
Ahora añado mis dudas sobre esa idea del actor abstracto, como si fuese una unidad monolítica y sin fisuras: el imperialismo, Washington, Estados Unidos. La realidad no va en esa dirección.
La pregunta sobre quién ha financiado el golpe es pertinente: tendría que ser evidente que Washington no paga al golpe sino que determinadas personas han hecho llegar dinero a algunos golpistas para cubrir los gastos que lleva un golpe (como conozco a bolivianos que pusieron dinero para alguno de los viejos golpes, sé de lo que estoy hablando). Por lo que parece, una parte importante de esa financiación ha sido local, por más que los financiadores tengan conexiones en los Estados Unidos (pero no "con los Estados Unidos").
En segundo lugar, una cosa es haber sabido que se preparaba un golpe (cosa que es más que probable por parte de LA Embajada) y otra cosa es haberlo preparado. Una cosa es el acuerdo tácito (incluso por indiferencia ante su resultado) y otra cosa es haberlo organizado.
En tercer lugar, una cosa es el entusiasmo con que los sectores conservadores estadounidenses han recibido el golpe (y una parte de esos sectores es probable que tuviesen conexiones con los golpistas locales) y otra cosa es la frialdad y distancia de Clinton y Obama, que estaban ocupados en otros asuntos y a los que el golpe no les ayuda mucho. El Comentario que cité de Immanuel Wallerstein iba en esta línea.
Si se quiere entender qué ha sucedido (y qué lecciones se pueden extraer de cara al futuro), es preciso identificar a los distintos actores. El meterlos a todos en un saco personalista (Obama, como hizo Michel Parenti) o en un saco abstracto (Washington, el imperialismo, el Pentágono) puede servir como pedagogía política ya que refuerza las ideas previas al análisis aportando los datos que encajan con dicha idea o haciéndolos verosímiles gracias a la misma, pero no ayudarán a cambiar el mundo si antes no se lo comprende. Cierto que no es bueno quedarse en la comprensión por la comprensión (que es lo que criticaba Marx en su tesis 11 sobre Feuerbach y que me parece razonable), pero creer que el mundo se transforma sin haberlo comprendido es arriesgarse o a cambiarlo en una dirección opuesta a la prevista o a que los aprovechados se suban al carro y saquen un provecho particular sin que cambie realmente la cosa.
Hago el firme propósito (que, como siempre, no cumpliré) de evitar esas generalizaciones a no ser que no pueda evitarlas.
(Añadido el 21 de julio: ALAI- América Latina en Movimiento traduce un artículo de Allan Greenberg explicando cómo los Estados Unidos financian la desestabilización de América Latina. Usa el argumento de la verosimilitud pero cita fuentes. Aun así, no se puede evitar el tufillo de dar la parte por el todo: si hay grupos más conservadores que financian golpes y desestabilizaciones, eso no quiere decir que "todo" el país lo haga ni que lo haga "todo" su gobierno. Cuentan que la FAES del Partido Popular en general y de José María Aznar en particular estuvo implicada con los separatistas "cambas" en Bolivia. No lo sé. Ni tampoco me importa mucho. Pero no tendría sentido decir que "España apoya a los separatistas" o que "el gobierno de España -de otro partido diferente al Partido Popular- apoya a los separatistas". Hay abreviaturas que son engañosas. O forman parte del prejuicio del que se parte... que es probable que esté fundado, pero no se demuestra).

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