jueves, 16 de julio de 2009

Encuestas y golpe en Honduras

Defiendo, por puro sentido común, que las encuestas no sirven para justificar una idea o un comportamiento: el que la mayoría de encuestados en un estado de los Estados Unidos apruebe la pena de muerte no es razón para defender la pena de muerte, que sigue siendo inhumana y, en muchos casos, equivocada e irreversible al aplicarse al inocente.
También he dicho y mantengo que las encuestas no sirven para encontrar la verdad y el ejemplo que pongo es siempre el mismo: una encuesta en la Europa de tiempos de Galileo habría dado unanimidad contra el heliocentrismo ya que sería "evidente" para los encuestados que lo que se movía era el Sol y no la Tierra.
Soy, por tanto, muy cauteloso con las encuestas y, como sociólogo, miro con atención no sólo las respuestas sino, sobre todo, las preguntas. Y mucho más cauteloso creo que hay que ser con el uso que los medios hacen de las susodichas. Es demasiado frecuente que los medios usen los supuestos resultados de una encuesta para "demostrar" quién tiene la razón, quién lo ha hecho bien (o mal) y en qué consiste algo difusamente definido.
El caso más espectacular "en el que se confirma lo dicho con algunos ejemplos" (broma ésta sólo para iniciados) ha sido una encuesta de Gallup en Honduras sobre el apoyo o rechazo al golpe.
Primero, hay que ver cómo se obtuvieron las respuestas, si por teléfono o directamente y, en cualquier caso, si la muestra es para todo el país o sólo para las ciudades, dejando los núcleos campesinos fuera de la muestra (no es práctica infrecuente).
En segundo lugar, hay que ver cómo se hizo la pregunta. Es un tecnicismo, pero un mismo tema, preguntado de una forma u otra, da resultados diferentes. En general, el encuestado se inclina a las respuestas afirmativas. Un ejemplo distinto y distante fue el referéndum sobre el divorcio en la Italia de 1970. La pregunta era "¿es usted partidario de la abrogación de la ley Fortuna-Basilini?". Al margen de la parla politiquesa, si usted era partidario del divorcio debía decir NO. Ganó el NO, por cierto, pero ésa es otra historia.
Volviendo a nuestra encuesta hondureña y suponiendo que ya tenemos los datos, tendrán que abrírsenos las carnas cuando veamos que los medios estadounidenses han usado la misma encuesta para
  1. apoyar el rechazo al golpe expresado por el gobierno (Obama, Clinton)
  2. apoyar el apoyo al golpe expresado por el sector más conservador del país.
Los datos de los periódicos y sus respectivas manipulaciones (por lo menos de algunos de ellos) están aquí. Brillante artículo que se resuelve yendo a las fuentes y recordando que, diga lo que diga el encuestado, la legitimación del golpe o su deslegitimación no vendría de una encuesta.
Ahora prepárese para leer una encuesta en la prensa propia y pregúntese de qué va el asunto realmente.

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